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Uno de los entrenadores que más han influido en mi formación
baloncestística ha sido mi primer entrenador en la Trinidad,
Antonio Paniagua “Pani” (que para mi es uno de los mejores
entrenadores de Castilla La Mancha). Siempre recordaré como
nos insistía una y otra vez que “el baloncesto es para
jugadores inteligentes”. Su secreto era trabajar muchísimo
la técnica individual (todos manejábamos perfectamente las dos
manos) y enseñarnos a aplicarla en las situaciones de partido.
Un aspecto especialmente importante es que los jugadores SEPAN
y se ATREBAN a utilizar en los partidos la técnica individual
que han aprendido en los entrenamientos. Para conseguir esto
es muy importante, especialmente el edades de formación, que
no tengan miedo a intentar hacer distintas cosas en los
partidos, por lo que hay que tener cuidado con los castigos y
las broncas durante los partidos cuando los jugadores jóvenes
se equivocan. Al contrario, creo que hay que corregir y animar
a volver a intentarlo y, sobre todo, no mandar a un jugador al
banquillo sólo por un error.
Otro aspecto de vital importancia es que aprendan a TOMAR
DECISIONES de grupo, lo que llamaremos táctica de equipo (o
grupal) o decisiones individuales, lo que llamaremos táctica
individual (un concepto poco utilizado y cuyo significado no
suele estar claro).
Cuando hablamos de táctica de equipo nos referimos a
todas las decisiones que toma el equipo durante un partido y
que suelen ser marcadas por el entrenador: defensas que vamos
a utilizar, sistemas y jugadas empleadas, jugadores titulares
y cambios durante el partido, decisiones en los tiempos
muertos… A esto le debemos sumar las decisiones que toman los
jugadores, saltándose la estrategia inicial y rompiendo los
sistemas para intentar obtener ventajas.
La táctica individual engloba todas las decisiones a
nivel individual, por parte de los jugadores, durante el
partido. Este término engloba factores físicos y psicológicos,
y pese a ser de vital importancia para el desarrollo de los
partidos, no se suele entrenar.
Ya que es un término difícil de explicar, lo voy a explicar
con un ejemplo: El ex jugador del Barcelona Milan Gurovic
siempre ha tenido unas condiciones físicas y técnicas
increíbles para triunfar en el baloncesto, pero nunca ha
convencido del todo en los distintos equipos en los que ha
jugado; esto se debe a que su táctica individual es mala: se
hunde ante situaciones estresantes, no sabe cuando tiene que
lanzar o no a canasta, se esconde en los momentos decisivos,
provoca técnicas en momentos comprometidos para su equipo…
Otro ejemplo lo dio Joan Creus (cuando comentaba partidos de
ACB para TVE) durante un partido del Joventut donde Rudy
Fernández no estaba acertado en el tiro exterior, después de
un tiempo muerto Rudy realizo varias entradas seguidas
consiguiendo canastas fáciles. Ante esta situación Joan Creus
comento que “Rudy había cambiado su estrategia del partido
ante su mal día en el tiro: esto se llama táctica individual”.
De no haber sido un jugador inteligente habría seguido tirando
triples y desesperándose, lo que habría perjudicado a su
equipo.
Al igual que entrenamos la táctica grupal ensayando distintos
sistemas, jugadas y defensas, también podemos entrenar la
táctica individual provocando distintas situaciones de partido
donde los jugadores tengan que practicar distintos roles o
tomar decisiones, donde el entrenador puede aconsejar a los
jugadores como actuar en distintas situaciones. Pero, sobre
todo, se debe trabajar a nivel individual: el entrenador tiene
que conocer a sus jugadores (sus motivaciones, sus
preocupaciones…) , su entorno, su forma de comportarse… ya
que, aunque las normas son las mismas para todos, cada uno
necesita que se le trate de una forma distinta.
Uno de los objetivos que deberían marcarse los entrenadores de
las categorías de formación es: crear jugadores capaces de
tomar decisiones en las distintas situaciones de partido,
jugadores que sepan leer el juego e involucrar a sus
compañeros.
Aíto García Reneses define al jugador ideal de la siguiente
forma: “si hay un jugador que atiende, entiende y asimila,
pues es ideal. Es lo que más le gusta al entrenador, que estén
atentos a lo que dice; que entiendan qué quieres de ellos y
luego ser capaces de ponerlo en práctica”. |