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Al
equipo de Miguel Moraleda se le presentaba esta semana un rival muy superior
que se llevó el partido sin problemas. En espejismo quedó la victoria,
primera de la temporada, ante Pedro Muñoz ya que en esta ocasión volvió
esa imagen de desgaste que durante todo el año han ido dando, con más o
menos predominancia.
El
encuentro no comenzaba bien para los nuestros. Poco habría que añadir
viendo el parcial de 16-2 en el primer cuarto. La defensa en zona planteada
por los alcazareños hacía aguas ante el ataque tomellosero, basado como
siempre en su altura, y por tanto, en el juego de sus postes. Además, la
presión con la que los locales comenzaron hacía peligrar muchas salidas de
balón, y cuando se conseguía cruzar de medio campo, los ataques eran
precipitados y sin resultado. Una solitaria canasta de Ataulfo Rubio
adornaba el marcador visitante.
Con
buenas intenciones comenzaría el segundo cuarto. Cambio de defensa, y
parecía que también de actitud, pero sólo parecía. Volvió el pívot
local Pérez a liderar a unos tomelloseros que se iban sin piedad en el
marcador. Mientras, en lo ofensivo, aún se hacían las cosas de forma
precipitada, si bien es cierto que algo se mejoró y que la suerte no estuvo
siempre con los nuestros de cara a aro. El movimiento de banquillo tampoco
surtía efecto. No había un líder en la pista, alguien con suficiente peso
como para echarse el equipo a las espaldas. El periodo finalizaría con
26-10. Y muy difícil es ganar un partido metiendo diez puntos en dos
cuartos.
Poco
cambiarían las cosas los dos cuartos restantes. No entraban las canastas,
la defensa se hundía, y el equipo en general también. Existía cierta
desesperación en algunos jugadores que, pese a sus ganas, no encontraban
muchos apoyos para levantar cabeza.
No
cabe mucho más que destacar de un partido del que, según el propio
entrenador, se puede aprender mucho de los errores cometidos. Y lo cierto es
que no queda otra, aprender, e intentar esforzarse al máximo.
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