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Pintaba para gran partido el de la mañana del
Sábado entre el Grupo76 Al-kasar y Cuenca en la Liga Regional de la Juventud
cadete donde los dos aspirantes al título se enfrentaban para terminar la
primera fase del campeonato con una victoria que permitiera pasar a la
segunda fase con una victoria más, y por tanto con un punto más.
Los favoritos sin duda eran los conquenses
por los enfrentamientos anteriores y por lo que reflejaba la clasificación,
pero además el partido se pintaba como el del morbo por el final de la
campaña pasada y la no clasificación de los nuestros por las derrotas
inesperadas por todo el mundo del equipo de la capital conquense.
Como favorito y pez grande en este caso actuó
desde el principio el equipo de Fermín Cañizares que se mostró superior en
los inicios del choque y tomó las primeras ventajas merced sobretodo a la
actuación de su base Muñoz y de Ojeda que acabó como máximo anotador del
encuentro con 26 puntos. Los alcazareños por su parte mostraban un acongoje
digno del que se siente inferior. Daba la sensación de que no querían
arriesgarse a nada fuera del guión y en ese guión estaba perder. Con 16-8
los de casa daban la sensación de conformarse en caso de que acabara el
partido así y aportaban poco a un espectáculo deslucido por el resultado.
Cuenca que no se relajó en ningún momento pese a ser líder destacado de la
tabla rotaba poco y confiaba siempre en sus mejores hombres para presionar a
los de azul. Impotentes ante todo los de Richard y Jesús Teodoro cambiaban
piezas buscando soluciones pero ninguna daba resultado.
Tanto es así que las diferencias iban
engordando según se acercaba el partido a su descanso, con un parcial de
0-17 que desencantaba a la poblada grada que presentó para la ocasión el
Antonio Díaz Miguel.
Pero llegó la jugada clave del partido: Justo
antes del descanso Richard era sancionado con dos faltas técnicas que lo
mandaban a la caseta y que hacían afrontar al equipo toda la segunda parte
sin su primer responsable. Fue sin duda un revulsivo y una liberación para
los jugadores que lejos de salirse del partido, realizaron unos segundos 20
minutos encomiables y de auténtico equipo ganador. De echo ganaron el
segundo tiempo y estuvieron a punto de dar la sorpresa.
Con el primer entrenador en la grada y el
partido decantado descaradamente para los conquenses, apareció la respuesta
de los jugadores del G76 Al-K, la liberación. Se liberó Pablo García que
apuntó hacia ese jugador que nos encandiló en la victoria de los suyos la
temporada pasada en el campeonato de España. Robando balones y asistiendo a
sus compañeros, que en el caso de Rodri aprovechaban para anotar cómodos
desde abajo. Desde fuera era Carlos Sánchez el que se encargaba de animar a
una grada que empezaba a enloquecer con la reacción local. Todo esto y el
“achucha achucha” en defensa permitió creer en una remontada que por
momentos parecía posible.
Algunos pensaban que el equipo de Cuenca se
estaba dejando perder como pareció hacer en el final de la segunda fase el
año pasado, pero la realidad es que Cuenca rotaba poco y por medio de Ojeda
seguía manteniéndose en el electrónico. Así las cosas el tercer cuarto
acababa con la desventaja de 14 puntos para los nuestros habiendo estado en
10 la menor diferencia de puntos.
Y quedaban 10 minutos para la heroica. El
público se desgañitaba por la causa y los jugadores intentaban darlo todo
por el objetivo. Buenas acciones en la dirección de Richy, buenas defensas
culminadas con robos de pelota y algún triple que otro mantenían la
llamarada alcazareña. Pero no pudo ser, el peso de la primera parte había
pesado y Cuenca se llevó un partido que ganó por su primera parte y que no
perdió por la primera parte también del equipo de nuestro club.
Lo mejor sin duda la segunda parte del equipo
y lo peor a parte de la derrota lo relacionado con la tarea arbitral. Una
tarea que fue cuestionada en el partido del Sábado de una manera brutal.
Brutal por los insultos propinados hacia una pareja alcazareña que realiza
un trabajo muy complicado y cuestionado, pero que se asemeja mucho al que
hacen los jugadores. Y es que los árbitros, también son deportistas y se
preparan para los partidos igual o mejor (en algunos casos también peor) que
los propios jugadores y tienen que soportar insultos e improperios todos los
fines de semana. Se puede estar de acuerdo o no con lo que pitan pero no se
puede insultar como se hizo en algunos momentos del partido y
responsabilizar de una derrota en la que no influyeron los colegiados.
Colegiados por cierto que como nuestro equipo, son gente joven que forma
parte de la cantera y que son el futuro del arbitraje y por tanto también de
nuestro deporte. El baloncesto, como el que disfrutamos en los segundos 20
minutos del partido, un partido de grandes lecturas. |