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Aires de partidazo en los
instantes previos. El aparcamiento del Díaz Miguel estaba atestado de
coches. El pabellón abarrotado de gente. La Fundación Adepal, que no ha
dejado de ser líder desde que comenzó la temporada, se medía a la otra
Fundación de la liga, la de Valdemoro, segundo en solitario tras ganar al
Real Canoe la pasada semana y con ganas de llevarse de Alcázar el liderato
al que aspiraba.
Un partidazo pues entre los dos
mejores equipos de la liga, por juego y resultados, que no defraudó por lo
igualado y competitivo que fue hasta el final, y desde el principio. Adepal
comenzó como el buen equipo al que estamos acostumbrados a ver, letal desde
la línea de 6,25 en la que F.J. Martín destacó con dos triples, y en frente,
el buen Valdemoro que temíamos, un conjunto que no se amedrentó con el
acertado inicio local.
Inicio en el que Mesa hizo tres
faltas que le obligaron a sentarse en el banquillo y a perderse muchos
minutos de un partido del que acabaría siendo el mejor. Ésta fue una de las
claves del partido, casi tanto como lo fue el segundo cuarto, o mejor dicho,
el desastre del segundo cuarto de Adepal ante la explosión de juego de un
Valdemoro que jugó a su antojo.
Y es que si el primer período
fue para Adepal (24-16), el segundo lo fue para Valdemoro. Tanto que los
madrileños parecían no tener rival, o que si lo tenía no se entendía que el
rival fuera el líder en solitario. El equipo de Miguel Ángel Martín tuvo lo
que en ciclismo se conoce como una pájara y se vio desbordado totalmente por
un Valdemoro aplastante. Aplastante bajo la dirección de su base Javi Simón
(que se impuso en el duelo que vivió con Monclova) y en todos los aspectos
de juego: tiro exterior, táctica ofensiva, defensa, rotación, etc.
Valdemoro se crecía, comenzaba a
entrarle todo, y mientras Adepal se desdibujaba. Mesa en el banquillo por
faltas, Bárcenas no encontraba su juego, Monclova superado por el rival y
F.J. Martín perdido en un desacierto total (7 triples fallados). Los hombres
importantes no respondían ni en ataque ni en defensa. El juego ofensivo de
Valdemoro fue perfecto, moviendo el balón de un lado a otro y encontrando
buenas posiciones de tiro, algunas tan buenas como anotar sólo bajo canasta,
acción que vimos al menos en cuatro ocasiones por unos despistes defensivos
que M. A. Martín no quiso reconocer a la prensa al término del partido.
El tanteo en este segundo cuarto
fue de 10-22 a favor de Valdemoro, un tanteo engañoso de no ser por Rubén
Méndez, otro de los hombres importantes que tampoco respondió, pero que fue
de menos a más y maquilló el 5-22 que iba a poner fin al segundo período con
cinco puntos seguidos en el último minuto de este período maldito. El
período en el que Valdemoro se hizo dueño del partido con un parcial de 2-12
ante el desquicio local.
Entonces llegó el descanso,
bálsamo a priori para un Adepal que debería centrarse si quería ganar el
partido que Valdemoro estaba dominando. Pero no hubo tal bálsamo. No sabemos
si por la presión que había en el ambiente tras el mal inicio de año o,
sencillamente, porque Valdemoro fue mejor. El caso es que los de Madrid
continuaron mandando en juego y marcador, y Adepal seguía sin encontrar
recursos en ataque, pese a que estuvo más acertado.
El triple no funcionaba esta
vez, los pívots tampoco (Bárcenas estaba desaparecido), y Adepal se vio sin
ideas. Nadie penetraba y nadie conseguía tirar con comodidad. La defensa de
Valdemoro fue grande, a la altura de su ataque. En el banquillo, M. A.
Martín se desesperaba por encontrar una solución que no llegaba y lo acabó
pagando con sus propios jugadores. No sólo con los titulares que no le
estaban respondiendo sino con los suplentes a los que les pidió responder.
Y es que tras el tercer período,
que finalizó 53-58 para Valdemoro, el entrenador de Adepal buscó en el
último cuarto mejorar la situación hasta con jugadores que no cuentan para
él como Zozaya o Iniesta, a los que no dio una oportunidad real de demostrar
algo y terminó sentando de inmediato. Con Samir y con Echeverria (tocado) ni
lo intentó. Hugo y Klimes no le funcionaban como otras veces, y con Diop ya
se sabe que la paciencia se le acabó hace tiempo.
El entrenador no daba con la
tecla correcta y Valdemoro se llegó a poner 12 puntos por encima a falta de
seis minutos para el final. Menos mal que apareció Mesa. El último fichaje
de Adepal, volvió a la cancha en la que no había podido estar por faltas y
se erigió en auténtico líder de este equipo al que se echó a sus espaldas.
Lo hizo en ataque, anotando con la regularidad que no encontraban sus
compañeros e incluyendo dos estupendos mates en los que descargó sus ganas
de ganar y con los que afición y equipo se vinieron arriba. Pero eso no
asustó a un Valdemoro que seguía a lo suyo. Las ganas de Adepal fueron
insuficientes y la maraña defensiva madrileña fue un escollo muy difícil para
anotar. Sólo desde el tiro libre se conseguía reducir diferencias.
La ventaja de Valdemoro bajó
hasta los cinco puntos y Adepal luchó contra ella en los minutos finales. La
emoción volvió al Díaz Miguel y el final fue un contracorriente de los
alcazareños ante un rival que no perdió la concentración en ningún momento
ni se dejó avasallar. Aún así, Adepal se llegó a poner a tiro de triple para
empatar el partido en el último minuto, pero Monclova no anotó el triple que
lanzó desde la equina. El rebote fue para Valdemoro que recibió falta para
ir a la línea de tiros libres a cuatro segundos para el final. Anotó un tiro
libre y se puso cuatro puntos arriba.
Cuatro abajo en cuatro segundos
era una misión imposible, pero Monclova quiso enmendar su error anterior y a
punto estuvo de ganar el partido con un triple sobre la bocina que no entró
por poco y en el que recibió falta. El triple no hubiera bastado, de hecho
Monclova anotó los tres tiros libres de la falta, pero de haber entrado
habría sido tres puntos y tiro adicional, posibilidad de cuatro puntos, es
decir, empate y prórroga.
Pero el resultado hizo justicia,
y Valdemoro, que fue superior, se llevó una merecida victoria que celebraron
como si se tratara de una final, y que les pone con las mismas victorias y
derrotas que Adepal. Por contra, vimos caras muy largas en los jugadores
locales, que caían por segunda vez consecutiva ante su afición y sumaban su
tercera derrota en cinco partidos.
Desde luego, 2008 no está
sentando bien a Adepal y sólo dos victorias (ajustadas por cierto) y el
liderato que mantienen (conservaron basket-average sobre Valdemoro ya que
ganaron por ocho puntos en la primera vuelta) son los aspectos positivos de
este bache en el que sigue atascado el equipo favorito que comienza a verse
vulnerable ante la dureza de sus rivales. |