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Se nos adelantó la noche
de Reyes el último Sábado de Noviembre. Alfonso Reyes, ex-jugador de la
Selección Española, Estudiante y Real Madrid, además de hermano mayor de
Felipe, visitaba el Díaz Miguel como estrella del Torrelodones. Un buen
regalo para el aficionado que, sin embargo, resultó ser carbón. Enfrente
tuvo un gran Adepal, un equipo que cada día va a más.
El Torrelodones, que
llegaba octavo, tenía en cuenta que era el David del partido y que el
Goliath era demasiado grande (Asalto a Alcázar titulaban en su página
web), y además se veían todavía más empequeñecidos por las bajas que tenía y
que les obligó a jugar con juniors, eso sí, juniors de mucha calidad. Pero
esto es un juego de grandes, en el sentido literal y en el abstracto, y los
más grandes en centímetros y experiencia, fueron los que se llevaron el
partido.
No dejaron lugar a dudas.
Los grandes de Adepal no se hicieron esperar y desde el primer minuto se
pusieron las pilas. Y si de grandes hablo, tengo que hablar de los tres
baluartes ofensivos del equipo, los tres mosqueteros: Monclova, Martín y
Bárcenas, que demostraron (cada vez lo hacen más y mejor) por qué vienen de
LEB. Los dos primeros desde el triple y el último aprovechando su mayor
altura, comenzaron a conseguir puntos ante un Torrelodones que comenzó bien.
Y es que el inicio fue
vibrante, no quizá en técnica, pero sí en ritmo, en armonía ofensiva. La
grada disfrutó de un primer cuarto vistoso en el que Adepal se volvió a
sentir como pez en el agua en su Díaz Miguel abarrotado de gente, y en el
que Torrelodones, pese a sus problemas en ataque, daba la imagen del buen
equipo que es, y que no pudo demostrar a la postre. Las bajas pesaron.
Un peso que hizo declinar
la balanza un poquito más, concretamente 5 puntos (ese fue el aumento de la
ventaja de Adepal), para el equipo de Alcázar. El equipo madrileño se vio
desorientado por la ausencia de su base titular (una de sus bajas) y no
encontraba la fórmula para anotar. Tan sólo, Víctor Chuan y Polo parecían
estar más acertados. Pero nada que ver al despliegue de Adepal. Bien desde
el triple, desde la penetración, desde el interior, desde el contra-ataque,
desde el tiro libre, desde cualquier ángulo, Adepal anotaba. La Fundación
demostró su versatilidad, su valía.
El intermedio fue, como
siempre, tiempo para recapacitar lo visto en la primera parte. Miguel Ángel
Martín, que se mostró demasiado nervioso durante todo el partido (quizá
porque dentro de una semana toca jugar contra el Canoe), sacó de nuevo a los
tres mosqueteros, y Torrelodones intentó recortar diferencias saliendo en
una defensa en presión. No valió de nada, los reyes del partido no estaban
en la camiseta de Alfonso, desaparecido en general y sólo aparecido en
particular con alguna que otra acción en las que dejó sello de su calidad,
los reyes estaban en Adepal.
Monclova se hizo con el
partido, Martín lo apuntilló desde el triple (aunque con muchos fallos), y
Bárcenas siguió arrasando en una zona en la que fue el más alto, algo que
bien supo aprovechar. Los anotadores, que por rol lo son, cumplieron, y los
defensores también. Martin Klimes y Hugo nos dieron otra lección de cómo
dejarse todo en una pista. Su lucha y entrega es admirable. Esa que le falta
a un Diop que sigue sin aparecer y que se echa de menos, más aún viendo su
buena defensa sobre Reyes en el primer cuarto. Es una pena que no destacara
más. Se hunde en el banquillo.
Banquillo del que salió
Ruben Méndez, aunque poco. No se entiende que este jugadorazo no tenga más
presencia en el juego de un equipo, en el que es, para un servidor, el
hombre de más calidad ofensiva. Pero bueno, mientras la cosa funcione. Y
funciona, tanto que el encuentro terminó al inicio del tercer cuarto, y a
partir de ahí sufrimos veinte minutos larguísimos.
El juego se hizo pesado,
espeso y cansino. Por lo decidido del marcador y, sobre todo, por el mal
papel de los árbitros. Lo venimos diciendo desde hace tiempo, los árbitros
no están a la altura de la liga que están pitando y cada partido lo vemos,
tanto en casa como fuera de ella. Volvieron a su criterio de pitar cualquier
roce, y castigaron al espectador con múltiples parones. Quizá deberían poner
el listón más bajo. El baloncesto no es rugby, pero tampoco es ajedrez.
Y si fuera ajedrez,
hablaríamos de cómo el Rey del Torrelodones, Alfonso, avanzó entre los
peones y, sin despeinarse, fue el máximo anotador de los suyos con 16
puntos, y él único que llegó vivo al final de la partido. Él y sus alfiles,
Modic con 15 puntos y Manuel Izquierdo, base de intachable intensidad
defensiva. Tanta intensidad que secó a un Echeverria muy fallón que no
termina de asegurar un buen descanso a Monclova. Al final, eso sí, repartió
juego, y de él se benefició Zozaya que, calladito y con un dedo maltrecho,
sigue aprovechando sus minutos con puntos. No así tanto Iniesta, que empezó
bien, ni Samir, que fue el que menos jugó y el que más tarde salió.
Repasado ya este partido
en el que Adepal dio un repaso al Torrelodones, valga la redundancia, sólo
queda señalar la importante cita de la semana que viene. La Fundación se
enfrenta fuera de casa, en Madrid, al Real Canoe, segundo clasificado con
las mismas 9 victorias y la única derrota que tiene Adepal como líder, el
que mantiene una semana más en el Grupo B de la liga EBA.
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