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Tras tres cómodas victorias
en casa, ante Tacoronte, Ciudad Real y Gerindote, la Fundación Adepal se
plantaba en el Díaz Miguel líder aún, aunque con su primera derrota bajo el
brazo, la que cosechó la semana pasada en Madrid ante el Estudiantes y la
mala actuación arbitral. Y se plantaba ante el Baloncesto Fuenlabrada,
segundo clasificado, que también había perdido su condición de invicto el
anterior fin de semana. Choque, por tanto, vital para el devenir del Grupo B
de la Liga EBA. Quien ganara, sería líder.
Encuentro, por ello y por la
comodidad con la que se habían solventado los tres anteriores en casa, muy
esperado por la afición, que esperaba ver una lucha entre los que,
estadísticamente, son los dos mejores equipos de la competición. Pero esa
lucha tuvo que ser desigual, ya que Javier Vega y Frutos, los dos mejores
hombres de Fuenlabrada, no asistieron al partido al ir convocados con el
equipo ACB.
No obstante, el partido
pintaba muy bien. Las gradas llenas como siempre, varias autoridades
presentes, mucha animación y, sobre todo, muchas ganas por parte de Adepal
de resarcirse de esa primera derrota que tanto les dolió, más por lo que
hicieron los colegiados que por el propio hecho de ganar.
Ganas de los hombres de
Miguel Ángel Martín que se plasmaron en un gran inicio de Adepal que, muy
intenso en defensa y enchufado en ataque (otra vez desde el triple), endosó
un parcial de 11-5 a un Fuenlabrada sin ideas el ataque. La teórica igualdad
prevista se rompió pues en el primer cuarto que sólo tuvo un color, el azul
de la Fundación. El naranja del Fuenla (que recordaba al de Gerindote) no se
vio hasta el final de este período inicial, y se vio gracias a la entrada de
su segundo base Guigou (que, a la postre, sería el mejor de los madrileños),
y al trabajo de Hernández.
Con 11 puntos de diferencia,
los de Alcázar comenzaban el segundo cuarto con una renta que no sólo
protegieron como un tesoro, sino que hicieron aumentar. Toda la maquinaria
Adepal funcionó perfectamente, gracias otra vez a la buena dirección del
motor Monclava. El base sevillano, volvió a ser el mejor de la Fundación,
tanto desde el triple como organizando el juego. Bien escoltado estuvo, en
esta primera parte por Méndez que empezó genial con dos triples y con FJ
Martín que, pese a no estar muy acertado desde el 6.25, acabó con buenos
números en anotación.
Fuenlabrada por su parte, no
pudo anotar más que 30 puntos en estos dos períodos iniciales, que no fueron
demasiado llamativos en cuanto a su escasez por la propia baja anotación que
tuvo el encuentro. Con eso y con todo, Adepal marchaba al descanso con 16
puntos de ventaja que, no obstante, no sentenciaba nada, enfrente tenía a su
más inmediato perseguidor en la tabla, y no lo era por casualidad.
Por casualidad o no, Adepal
siempre sufre contra equipos jóvenes (que suelen ser cantera de equipos ACB)
y así lo vimos en pretemporada ante el Real Madrid ante el que perdimos
después de dominar, y ante el Estudiantes ante el que acabábamos de caer. Y
curiosamente, equipos que se basan en presión defensiva con la que ahogar a
un equipo más veterano como es la Fundación.
Esta vez, Adepal supo salir
de la presión del Fuenla, que aunque tuvo momentos en los que se vislumbró
ápices de reacción, enseguida fueron frenados por el equipo alcazareño que,
bien por triples, bien por contra-ataques, o bien por juego interior
(inmenso Zozaya en el tercer cuarto, volvió su mejor versión), no perdió en
ningún momento el colchón de puntos a favor con el que disputó la segunda
mitad.
Especialmente en el tercer
período, porque en el último, con el partido ya casi decidido, Fuenlabrada
dio un empujó final y, a punto, estuvo de meterse en el partido. Lo que
metió fue cierto miedo en el cuerpo, pero poco más. Adepal redondeó su gran
tarde, y lo hizo, como no, de manos de Monclava (no sólo en anotación, que
fue el mejor, sino repartiendo juego con 8 asistencias). Eso sí, Rafa fue el
más destacado de un equipo en el que estuvieron casi todos bien, y en el que
brilló el trabajo de Klimes y Diop, y la aportación continua de Hugo.
La nota negativa la puso
Bárcenas, que no tuvo un buen día (más aún en comparación con sus dos
últimos partidos en los que no bajó de los 20 puntos), y que terminó de la
peor manera, expulsado por técnica al encararse con uno de los jóvenes del
Fuenla, en un rifirafe en el que los árbitros se liaron y volvieron a
liarla, y a propiciar una nueva polémica con cabreo y pitos de la grada al
unísono.
Con ese pequeño mal sabor de boca, Adepal
puso fin a un partido con la victoria final, la que le consolida como líder
y como equipo más fuerte de la competición, condiciones que, si los árbitros
se portan bien, la dinámica del equipo sigue igual y las lesiones no les
atacan, mantendrán seguramente por mucho tiempo. |
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