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Volvía Adepal al Díaz
Miguel, volvía a entrar sin pagar el Grupo 76 Al-kasar y, sobre todo, volvía
la que fue bestia negra de la Fundación la anterior temporada, Gerindote. El
equipo del pequeño pueblo de Toledo que la campaña pasada nos venció en la
Final de 1ª Nacional dejándonos fuera del ascenso deportivo, regresaba al
mismo escenario donde consiguió su gran gesta en detrimento de una
localidad, Alcázar, que se llevó una tremenda decepción.
Por eso, y por la
rivalidad que vivieron estos dos equipos en una 1ª Nacional que lideraban,
se respiraban aires de revancha en los días previos de este encuentro, el
más esperado hasta ahora de la temporada, y el más abarrotado. El Díaz
Miguel se llenó como siempre, y rebosó como nunca. La peña Adepal Blues
lideró una de las mejores tardes de la afición alcazareña, una afición que
se lo pasó pipa, disfrutó de buen baloncesto, cantó, gritó, protestó, y,
sobre todo, animó.
Y eso que el comienzo,
como es casi habitual en casa, no fue muy bueno para los de Miguel Ángel
Martín. Gerindote empezó fuerte y trato de tú a tú al Adepal, pero como en
la mayoría de los inicios en los rivales de Adepal, sólo fue un espejismo.
Del parcial favorable a los alcazareños de 18-11 en el primer cuarto se pasó
al de 20-5 en el segundo.
A poco que Adepal entró
en faena de la mano de un gran Bárcenas (21 ptos) y del jefe del equipo,
Monclova, Gerindote se hundió como un barco que se le ha quedado viejo este
año. Y se hundió hasta llegar a cotas demasiado profundas. Ver a un equipo
que en liga EBA anotó sólo 5 puntos en un período y que no pasó de los 16 en
dos cuartos, fue demasiado regocijo para los sedientos de venganza. Pero
esto es deporte y las cotas negativas de la venganza no se dejaron notar. El
público y el equipo estuvo a la altura de las circunstancias, y por eso
surgió la fiesta, la del baloncesto.
Cierto es que este Adepal
frente a este Gerindote, fue como ver un partido de un equipo junior ante un
equipo infantil, pero dejando a un lado esa tremenda superioridad, lo cierto
es que los azules de la Fundación ofrecieron un gran espectáculo, no sólo
aparente con los mates o tapones de Diop, sino también de propia belleza
técnica, con contras y ataques muy bien hilados en base al juego en equipo,
al pase como hilo conductor de las acciones ofensivas.
Una fiesta que, como
digo, comenzó en el segundo cuarto con ese tremendo parcial, y que siguió a
lo largo de toda la segunda parte, en la que Gerindote pudo al menos
recortar diferencias para no llevarse la que habría sido una de las mayores
palizas de la historia de la competición. Y parte de culpa la tuvo, el
francés Dave Darase, sin duda, el mejor del equipo toledano. Atrás quedó la
estrella de Mazana, decepcionante en su regreso al parqué donde tanto
deslumbró y fue Darase el mejor de un equipo muy vulnerable en manos del
líder.
Líder que lo es aún más
tras este cómodo triunfo, que sigue sin perder, y que hace disfrutar en masa
a sus seguidores. Aunque, cuidado, este maravilloso inicio no es más que un
buen comienzo, ahora a Adepal le toca demostrar por qué ocupa la primera
posición de la tabla, y lo tendrá que hacer ante los equipos de verdad, como
los dos madrileños que nos esperan. El MMT Estudiantes el próximo domingo en
el mítico Magariños, y el Fuenlabrada dentro de quince días en casa.
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