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Habían
esperanzas por parte de todos. Jugadores, entrenador y afición confiaban en
las posibilidades, pocas pero porqué no existentes, de un equipo que se la
jugaba en el último partido de liga, y ante el líder invicto de la
clasificación. Y es que si no se hacen los deberes a tiempo, se
llegan a situaciones límite como esta, en la que a los nuestros les pudo
la presión, y también un rival de un nivel muy superior al de cualquier
otro.
Lo
cierto es que pasó algo que no tenía porqué sorprender a nadie, perdió el equipo que
iba por detrás en la tabla. Lo que sí que sorprendió fue el modo en que ocurrió
todo.
El
partido comenzaba de la peor forma posible, con un parcial de 0-12 en
contra, y de 2-20 a final del primer cuarto. La defensa estaba bien
planteada, pero no así el ataque, que se atragantaba con una dura zona
visitante, y por otra razón en la que los foráneos poco tenían que ver,
nervios. Al conjunto alcazareño se le olía el miedo. La presión añadida
pudo con ellos, y fallaban ataque tras ataque. Dos solitarios tiros libres
de Fernando Novillo alimentaban a duras penas el marcador local.
El
segundo periodo tuvo nombre propio, y de cadete. Carlos Sánchez se encargó
de toda la anotación del cuarto. Once puntos concretamente (tres triples y
una canasta) que hacían que para el descanso esos once, de los trece de
equipo, fueran suyos. La diferencia, por otra parte, aumentaba, y las cosas
se ponían prácticamente imposibles para la segunda parte con un desolador
13-37
El
tercer cuarto se podría tildar como el de la impotencia. Con los brazos
caídos, y con la cabeza pensando en que el final llegara cuanto antes,
afrontaban los nuestros estos minutos. De uno en uno sumaban sus puntos,
tiro a libre a tiro libre, mientras que la diferencia se iba ya a cuarenta.
Doce puntos anotaron en este periodo, y diez de ellos en tiros libres.
Seguían negados en ataque y en defensa ni mucho menos mejoraban.
Una
imagen totalmente contraria fue la que se dio en el último cuarto. Ya
liberados de toda presión, con el encuentro perdido, y fuera de la fase,
jugaron más cómodos e incluso ganaron el tanteo del periodo por 18-14.
Salían los contraataques, había más confianza en el tiro o se daban balones dentro bien aprovechados por Jesús
(recurso poco utilizado el resto del encuentro), de forma que se maquilló el que podía
haber sido más escandaloso aún marcador final.
Marcador
que quedó con un triste 43-80, siendo el último partido de la temporada, y
para algunos como jugadores del Grupo76 Al-kasar. Otros en cambio, tendrán
el año que viene una nueva oportunidad. A los Novillo, Palacios o Guerrero,
les quedan aún mucha pila por gastar. Pero sin duda esta ha sido una fría
despedida a un año que ha tenido de todo, y en el que se ha desperdiciado
una buena cosecha de jugadores para entrar en la fase final. Con este ya
son dos años consecutivos los que pasan sin que nuestro equipo junior lo
consiga, y no será por plantilla. Se ha fallado en momentos puntuales, y
las consecuencias se han pagado caras.
Sin
más sólo queda desearles suerte, a aquellos que continúan, y a los que
no. Y a los que no, que sea sólo por decisión propia, que no se vean
obligados a abandonar el baloncesto porque no puedan jugar en su ciudad. Es
eso, un deseo, un deseo que todos esperamos se cumpla.
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Nuestros jugadores
Nacho
Guerrero (4),Gonzalo Barrilero (4), Fernando Novillo (4), Fernando
Lozano (6), Jesús Beamud (8), Ángel Palacios (2) y Carlos Sánchez
(11), Juan Carlos Oliva,
Ricardo Fernández, Julio Lozano y Gonzalo Gómez. Entrenador
- Alfonso Arráez |
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