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Si
algo de característico tiene la liga Junior en las últimas ediciones
es la hegemonía de un equipo. Por altura, por proyección o por juego
Guadalajara se viene mostrando, al igual que años atrás, como
intratable.
Si
bien es cierto que tampoco se puede comparar esta generación con la de, por
ejemplo, los dos últimos, los alcarreños siguen mostrando una
superioridad que les debe incluso aburrir en Castilla La-Mancha.
Y
de este modo se presentaban los nuestros ante el líder. Con poco que
perder, y por qué no decirlo, esperanzas de ganar, los de Alfonso Arráez
salieron a cancha, cancha en pista lateral concretamente, algo poco habitual
en ciertas categorías. Un primer cuarto en el que los visitantes se
mostraron demasiado fallones hizo que Guadalajara cogiera una diferencia
importante en el marcador. No se anotaba desde abajo y se erraban canastas
fáciles, con lo que la diferencia para el segundo cuarto se fue a los 17
puntos, 24-7. Poco más en un periodo en el que unos árbitros demasiado
permisivos dejaron una técnica como recado a Fernando Lozano.
A
partir de aquí el nivel expuesto por los alcazareños subió. El
intercambio de canastas era más bien equilibrado por las dos partes, pero
poco se podía hacer ante unos contrarios que seguían su ritmo.
Más
de lo mismo para el tercer cuarto. De éste nos podemos quedar con buenas
acciones de Olis, rescatado para la ocasión. Una defensa que se planteó
individual durante todo el encuentro, intentaba reducir en la medida de lo
posible el ataque local. Por lo demás, demasiadas individualidades de los
nuestros, que querían solucionar cuanto antes la papeleta ante el dominio
sufrido.
Ya
en la recta final poco se podía hacer. El intento de reducir distancias
tuvo efecto contrario yéndose la diferencia a 28 puntos en un partido en el
que pese a la abultada derrota, la imagen dejada no fue del todo mala, y de
donde podemos destacar la actuación de Gonzalo Barrilero, el más acertado
en el bando alcazareño.
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