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Ocurre en la
vida y por supuesto ocurre en el periodismo. Buscamos la objetividad, la
imparcialidad, contar lo que sucede, pero muchas veces el corazón manda mas
que la cabeza. Dentro de los géneros periodísticos, son las crónicas donde
al autor se le permite mayor libertad para contar las cosas según el las
vive, y según las sabe contar. Es un espacio donde cada cual recurre a lo
que mas le gusta para contar, para narrar lo que ha sucedido en un
acontecimiento.
No quiero dar
ninguna lección de fundamentos del periodismo pero si pretendo intentar
justificarme para poder decir, que mi objetividad ante el equipo Júnior
Especial de esta temporada, pese a buscarla e intentar conseguirla puede ser
no conseguida por el aprecio que siento ante ellos. En cualquier caso, nadie
podrá negar que este año, este equipo está jugando bien y está demostrando
que quiere conseguir cosas importantes. Lo dije tras la primera jornada, y
me reafirmo en ello: Este equipo y estos jugadores han madurado, han crecido
y se nota sobre la pista. Hay fallos, pero se pueden corregir y tiene pinta
de que en caso de haberlos, se quiere corregir.
Este domingo
se enfrentaban al conjunto de los Salesianos de Guadalajara. Un partido
trampa, ya que pese a tan solo llevar dos victorias, el provenir de la
capital Alcarreña infundía respeto para un conjunto, el de Paco Abengózar,
que antes del puente había perdido en Cuenca a parte del partido, su
imbatibilidad. El partido arrancó con la suplencia de Richy, baja por una
gastroenteritis durante la semana y que entró en la convocatoria por si
acaso. Palacios fue el encargado de dirigir, junto a Miguelón Martínez que
dobló en la tarde de domingo y con Adrián Marcos-Alberca Pajero, Rodrigo
Úbeda y Juan Carlos Oliva como resto de integrantes en el cinco inicial.
Salesianos empezó enchufado y desde su defensa en zona -no la movería en
todo el partido- sorprendió a un dormido Grupo76 Al-kasar. No se cerraba el
rebote, no se corría contraataque y el tiro exterior pese a la salida de
Carlos Sánchez no era el adecuado (0 de 3 para el cadete).
El primer
cuarto se perdió, y el segundo se empató por lo que al descanso la
diferencia de cuatro puntos fue a parar en favor del visitante. Paco
Abengózar había movido ficha y la entrada de Julio Lozano y Carlos Ortiz
vinieron bien a los de casa. Fue precisamente Ortiz, el que anotaría el
segundo triple de nuestro equipo -el primero lo convirtió Pajero en las
jugadas iniciales-.
Tras el
descanso la cara del equipo azul cambió -la arenga en el descanso tuvo que
ser importante- y los nuestros salieron con hambre de victoria. Algo que
caracteriza a estos jugadores desde el principio de temporada. La presión
surtió sus efectos y aparecieron hombres clave en el cuarto y a la postre en
el partido. De los que todavía no había jugado, Nacho Guerrero fue el que
mas destacó. A sus innatas condiciones físicas, parece habérsele unido este
año la concentración -insisto en la palabra madurez- y con dos grandes
acciones despertó e inició la remontada de su equipo. El que siempre está
concentrado es Ángel Palacios, que no levanta la voz pero engorda sus
números cada vez que lanza a canasta. Se hizo grande Oliva, mas de lo que es
y apareció Julio Lozano, Julito, Julito... que se hizo grande en la zona. Y
por seguir nombrando, no puedo olvidarme de Rodrigo Úbeda, de Rodri, que
sigue siendo grande, desde hace mucho. Uno lo ve sobre la pista y parece que
está mas pesado, que corre poco, que aporta poco. Pero eso es mentira, es
fruto solo de una visión subjetiva que impide ver lo importante que
significa este jugador. En cada momento sabe lo que tiene que hacer, sin
grandes alardes, porque no los necesita, para seguir siendo pieza clave.
Son muchos
elogios, pero merecidos. Individuales pero también colectivos, ya que ante
la zonita planteada por el entrenador visitante (el mismo que hace unos años
se puso a gritar a Richard desde una grada criticando su defensa en zona en
edad de formación) los nuestros la movieron con mucho criterio, con
paciencia y con buenas acciones que conllevaron a conseguir la ventaja que
destrozaría el partido. Y es que el parcial de 39-20 en la segunda parte dan
muestras de la superioridad mostrada por los alcazareños en el partido de la
última jornada. Y para acabar, Ricardo tuvo cinco minutos para disfrutar de
una fiesta en la que contribuyó con dos asistencias de auténtico lujo.
Victoria y segundo puesto, otra semana más.
Insisto en lo
que dije al principio. Puede que no sea muy objetivo pero la cara y el saber
estar de estos jugadores dentro de la pista, no es la misma que otros años,
se nota y esperemos que sea para bien. La semana que viene Manzanares, un
partido complicado y clave. |
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