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Partido peligroso el que
se disputaba en la 5ª jornada de la liga provincial. Peligroso, porque nos
enfrentábamos a un rival teóricamente superior, y porque era un partido a
disputar en casa, donde este equipo siempre se hace fuerte, y donde, también
sobre el papel, se deben sacar bastantes partidos esta temporada. Por tanto,
podíamos decir que era un rival tan bueno como para ganarnos, pero no tan
bueno como para hacerlo en nuestra cancha.
Para intentar la 2ª
victoria consecutiva, salían el juvenil ADEPAL con todo el arsenal
disponible, José, Enrique Adolfo, Sergio, Antonio y un casi inédito hasta
ahora Alberto Pérez. Con una buena defensa, y un correcto ataque, llegó el
primer parcial positivo, 9-0. Podía hacer presagiar un partido fácil, pero
nada más lejos de la realidad, los puntos tomelloseros pronto empezaron a
llegar, y se alcanzó el minuto 11 con una ligera ventaja de 4 puntos, 16-12.
Destacando en este primer cuarto la anotación conjunta, y que Sergio Logroño
se tenía que retirar recién empezado el partido con 2 faltas en la mochila.
El segundo cuarto, un
calco del primero. Ataque si acaso más espeso, y en defensa, aunque buena,
peor que la del primer cuarto. Con la entrada de Diego en el minuto 16, los
11 ya habían jugado todos. Pero ninguno encontraba su sitio en la cancha, y
de ninguna forma anotábamos con regularidad. Es muy difícil jugar sin
ninguna referencia interior, las defensas se abren más, y armas como el
triple no se pueden utilizar. Solo los contraataques (por primera vez esta
temporada) nos permitieron llegar al descanso con una renta de 7 puntos, y
36 puntos en nuestro haber (36-29).
El inicio de la segunda
parte, reveló todos los temores del equipo. Una vez que se cortó el grifo de
las contras, se acabaron las ideas en ataque también. Además, con la presión
individual tomellosera a campo entero, era difícil llegar a la zona rival
con más de 15 segundos, con lo que los ataques se convertían en un
transcurrir de pases sin sentido hasta que llegaban los últimos segundos y
aparecía Juan Palomo, ya se llamara Enrique Adolfo, ya se llamara Sergio
Logroño o Antonio Martínez. El resultado de todo esto, 42-35 para afrontar
el último cuarto, y solo 6 puntos para cada equipo en el 3º.
Para el periodo que
cerraba el choque, una peligrosa renta que era de 7 puntos, y que podía ser
una losa si no se aumentaba en los últimos minutos. De hecho, así fue. Los
visitante se hicieron fuertes en la zona alcazareña, y consiguieron canastas
tras continuos rebotes en ataque. Con esta superioridad física que no se
plasmó hasta el final en los rebotes en ataque, los entrenadores, decidieron
apostar por una zona 2-3. Y es aquí donde la mesa debería haber puesto una
cruz en la parte del acta "cagadas del entrenador". Tomelloso dio la vuelta
al marcador, y el equipo tuvo que volver a individual cuando estaba 3 puntos
debajo en el marcador... y faltaban 55 segundos. Decir, que a este punto
también se llegó por el nerviosismo (comprensible en cadetes) general del
equipo en ataque, agotando las posesiones. Solo un infantil, Sergio Logroño
y Enrique Adolfo se atrevieron y encararon el aro con cierta agresividad,
siempre al final de los 24 segundos.
Retomando los 55 segundos
finales (51-54), Alberto "sms" salió al campo para desatascar al equipo,
pero ni con esas... Sergio sacó dos tiros libres milagrosos, fijando el
marcador en 53-54 a falta de 12 segundos. Falta rápida y tiro para Tomelloso.
Primero dentro, segundo fuera. Con 12 segundos, Enrique Adolfo pide la
pelota, a lo Michael Jordan en el 6º partido de las finales del 98, recorre
el campo, y antes de entrar en 6.25 recibe falta con 6 segundos para
finalizar. El primero dentro, con tensión incluida. El segundo, nos
sorprende con un misil que da en la parte detrás del aro, y tras un rebote,
que dirían los de Criptana "guarrero", coge el balón el mismo Enrique
Adolfo, y anota 2 puntos en el último segundo.
Gran final, de infarto,
para un partido que había que ganar. Como conclusión, el mejor final
posible, y haber ganado ya el tercer partido que nos coloca cuartos en la
tabla. La nota negativa, que un equipo de tu propio club apoye y vitoree las
canastas del equipo contrario, y que se ría de sus propios compañeros. |
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