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El
segundo partido que disputaban los juveniles del Adepal en el mismo día, fue
un desplazamiento a la Villa de don Fabrique, en un encuentro que se
antojaba difícil. Sin embargo, se viajaba con el deseo de quitar el mal
sabor de boca de por la mañana.
Prácticamente, el mismo
quinteto que en la liga cadete, con la inclusión de José Canseco por Dopi
(José, Enrique Adolfo, Antonio, Sergio y Berti). Con la tranquilidad que te
da jugar un partido sin presión extra, el equipo salió tranquilo, pero no
con la tranquilidad de pasotismo, sino con la tranquilidad de hacer las
cosas bien. Durante el primer cuarto, el ataque era fluido, pero la
defensa... Villa de don Fabrique se convirtió en un torrente anotado basado
en sus tres pilares. El 15 repartía juego, el 8 (con gran superioridad
física) anotaba y el 10 corría. Tan sencillo, y tan difícil de parar. La
primera parte, fue irse 20 puntos por debajo, y fue también una lección de
los de primer año hacia los de segundo.
Tras la charla en el
vestuario y el "aquí estoy yo" de los más jóvenes del equipo, se buscó la
machada de la remontada. Sin embargo, la machada se convirtió en machetada,
parcial de 22-2, y partido finalizado en el minuto 27 (69-29). Sin ideas
para detener al rival, se decidió acudir a la zona 2-3 que tan malos
resultados nos había dado la semana pasada ante Tomelloso. ¿qué pasó?
Comparando el resultado
en el minuto 27 y el resultado final, es apreciable que el equipo local solo
anotó 2 puntos en 13 minutos. Con la buena defensa por delante, y con el
desparpajo de los Ángel Cañego, Josué y su panda, se logró practicar la
mejor defensa de la temporada. Cortando la anotación, cerrando rebote, se
acortaron distancias, y no se confirmaron los peores augurios que hacía
prever el 3º cuarto. Así de contentos, pese al 71-38, nos fuimos a casa,
además de con el debut del 4x4 del equipo, Sergio Logroño, en el puesto de
base. |
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