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Segundo desplazamiento del juvenil del Adepal
esta temporada, y segunda derrota en cancha contraria y en liga, en un
partido marcado por la inseguridad de los alcazareños, y por la igualdad
hasta el último cuarto.
El partido, con ganas de continuar la buena
racha que arrancó en Alcázar la semana pasada, empezaba con un inicio
titubeante para los dos equipos (lo que parece ser tónica habitual en esta
liga). En los visitantes, respondían lo mismo de siempre, o mejor dicho, el
mismo de siempre en todos los primeros cuartos, Sergio Logroño (8 puntos en
este cuarto). Los, muy débiles técnicamente mantenían el tipo con canastas
esporádicas y despistes defensivos contrarios. Con esta igualdad, se cerró
el primer cuarto con un esperanzador 11-13.
Pese a los dos puntos, la sensación era que
se podía, y que cuando se contagiara el buen juego se conseguiría un buen
parcial a favor. Sin embargo, esto no se reflejaba en ningún momento, y con
escasas diferencias (siempre a favor del Grupo76alkasar) discurría el
segundo cuarto. Además, volvía a aparecer la cruz de la temporada, la
incapacidad de atacar la zona 2-3, y Josu esta vez solo pudo contestar con
un triple. Con lo que con la misma sensación, se llegó al final del segundo
cuarto con 31-33.
La sensación explicada en el anterior párrafo
persistía, y también persistían los hechos: seguíamos igualados en el
marcador, manejando rentas de 4 puntos máxime. Tarancón tampoco conseguí
descifrar la 1-3-1, pero si impedía correr a los nuestros. Por eso, el
paupérrimo tercer cuarto mostraba un preocupante 40-39.
Llega la empanada. El parcial pretendido, se
convirtió en demoledor, pero… para nosotros. Tarancón, con mayor acierto y
mayor permisividad arbitral que en el resto de los cuartos logró
distanciarse por primera vez por más de 2 puntos, y esta renta se transformó
en una losa para nosotros. El equipo se acobardó, y no logró cortar la
sangría que significaría el 57-44 final.
A destacar, el mal partido visitante en un
partido al alcance de la mano. El mal último cuarto con solo 5 puntos!, y el
acobardamiento sufrido durante el mismo. El arbitraje fue
(sorprendentemente) bueno durante los dos primeros cuartos, y muy permisivo
durante el último a favor de los locales. Pudo influir que el árbitro fuera
hermano de uno de los jugadores. Sin embargo, esto no es excusa, fueron
mejor ellos y ganaron justamente en un mal partido que delata la dificultad
de una victoria en cancha contraria. |
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