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Tras un pequeña mini pretemporada triunfante
(2 victorias, 0 derrotas), el equipo juvenil del ADEPAL tenía en el domingo
su primer compromiso oficial, comenzando la liga juvenil preferente fuera de
casa ante un rival más hecho y mejor físicamente.
Con estas premisas, y con la idea de
practicar un baloncesto rápido, saltaban a cancha Alberto Mendoza, Enrique
Relucio, Víctor Galera, Antonio Martínez y Sergio Logroño, dispuestos en una
zona 1-3-1 llena de traps o 2 contra 1. Nada más lejos de realidad
que el parcial inicial de 2-7 a favor de los alcazareños, porque a partir de
ese momento, los balones al interior de la zona alcazareña fueron
constantes, los rebotes ofensivos por parte de Ocaña masivos y la empanada
de los cadetes general. Porque si una zona 1-3-1 recibe balones interiores
se desmonta, y si no se cierra el rebote antes gente más alta, no se corre,
y si no se corre antes rivales superiores físicamente en estático, poco se
puede hacer…
Todo esto se reflejó en un 43-22 al final del
segundo cuarto, con constantes cambios, y sin encontrar un quinteto estable
en pista. La zona se cambió a una defensa individual, y solo en esta primera
mitad se salvó el infantil Sergio Logroño del naufragio general de todo el
equipo, un equipo que tuvo miedo durante todo el partido, y que en ningún
momento salió a divertirse. El arbitraje, habitual cuando vas a un sitio
como Ocaña, desastroso y casero, con algunas lindezas como anular un tiro
libre por pisar un par de centímetros la línea, o con anulaciones constantes
de tiros libres porque se penetraba antes de que el balón tocara aro,
misteriosamente, siempre a favor del equipo local. No se tenía el mismo
criterio en las dos zonas, pero los árbitros no son los que hacen que te
doblen en el marcador.
En el tercer cuarto, con los jugadores un
poco decaídos por el arbitraje y los 21 puntos de diferencia, se saltó a la
pista con un quinteto que presionara individualmente a toda la pista y que
acabara en zona 2-3. Esta presión, desastrosa, acabó por un sentenciador
parcial de 12-0 en apenas dos minutos, y con un balance nulo en la defensa
visitante.
Pese a todo, tras este parcial se vivieron
los mejores momentos alcazareños, enmarcados entre los últimos 6 minutos del
tercer cuarto y los primeros 5 del cuarto, donde se recortó diferencias, se
defendió, se corrió la pista y, sobre todo, se jugó como se sabe.
Los últimos 5 minutos, por decir una palabra
suave, fueron vergonzosos, con actitudes barriobajeras por parte de algunos
jugadores visitantes, y con un constante correcalles acabando todo ello en
un 96-49.
La conclusión, que pese a un arbitraje
lamentable, pese a torear en una plaza difícil y pese a ser una categoría
superior, un equipo no puede perder de 50 fuera de casa. Hay que jugar como
se sabe, y sin miedo. Lo malo, lo anterior, lo bueno, los 10 minutos
brillantes en la segunda parte, constatar que este equipo puede dar la talla
en esta liga, con jugadores como Antonio Martínez, Sergio Logroño y
especialmente, Enrique Relucio en este partido, y que no nos fuimos a casa
con una centena de puntos. |
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