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El
junior preferente se presentaba en Villa Don Fadrique con siete jugadores.
Basta ver este pobre plantel para que uno se figurara cuál sería el
transcurso del partido. La espantada de algunos jugadores fue el
primer factor que determinó la derrota de los nuestros.
Pero
esto no fue lo único que la propició. Tal y como anuncia el titular, se
produjo un cúmulo de despropósitos. Aparte del ya citado número de
efectivos, se unió una blanda defensa que permitió tiros fáciles a los
toledanos, con gran acierto, dicho sea de paso. Pérdidas de balones,
precipitaciones e imprecisiones por parte de los alcazareños hicieron que
al descanso el resultado fuera de 39-30 para los locales. Una diferencia
alcanzable pese a los fallos cometidos. Pero estos fallos se hicieron más
latentes aún en el tercer cuarto, y los de Villa lo aprovecharon para
despegar y marcharse definitivamente en el marcador.
Ya en
el último periodo poco se podía hacer para remediar lo ocurrido. Con pocos
refrescos que pudieran ofrecer algún revulsivo, y mucho cansancio, se llegó
al final de un partido para olvidar en todos los sentidos.
La
falta de entrenamientos de este conjunto, y la falta también de compromiso
y actitud de algunos jugadores ponen difícil el rodaje de un equipo que
tiene mejor pinta de lo que han demostrado en los dos primeros partidos. Los
dos equipos junior no han empezado bien la temporada, y el margen de error
en este comienzo deberá ser mayor visto lo visto.
Del
encuentro, aunque no brillaron por su buen juego, es digna de mención la
actitud con que los siete lo afrontaron. Un buen Olis, el despertar en
anotación de Julio Lozano, y también una destacada aportación de Alejandro
Sánchez ponen los nombres propios a este encuentro, sin olvidarnos del que
sería uno de los líderes ofensivos, Carlos Ortiz.
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