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Gran tarde de
baloncesto la que pudimos ver los aficionados al baloncesto en el Antonio
Díaz Miguel en la tarde del sábado, con dos partidos emocionantes, dignos de
ver y lo mas importante, con dos victorias trabajadas y merecidas por
nuestros equipos, que siguen progresando cada partido merced a su buen hacer
como equipo. Un orgullo que se agradece en tiempo de austeridad y en el que
nos conformamos con poco. Yo me conformo con ver, tardes así durante todo el
año.
Llegaba a
Alcázar Villacañas, que vivió sus días mas grandes en este mismo pabellón el
año pasado cuando por primera vez en su historia, disputó una fase inter
autonómica cadete, midiéndose entre otros al Estudiantes o al Real Madrid en
una fecha difícil de recordar para todo el pueblo toledano. Ahora llegaban
al Díaz Miguel como líderes del grupo Centro en la categoría Júnior
Preferente, sin haber perdido un partido y con una afición numerosa y
ruidosa. Alcázar por su parte contaba con muchos cadetes como es costumbre,
y con una mentalidad ganadora que apuntaba a conseguir en el caso de muchos
revancha y en el de todos en general, ganar al hasta entonces líder invicto.
Por buen
camino empezaron con un gran primer cuarto marcado por la buena labor
defensiva y por una intensidad en ambas mitades de la pista que apuntaban a
la gloria. Pablo García y Miguelón llevaron la manija de este esperanzador
inicio en el que Villacañas se vio sorprendido por la salida de los de
Gonzalo Vela y Nito. Un parcial de 19--9 que se vio truncado en el segundo
cuarto de manera rápida y frustrante. Frustrante porque es muy triste ver no
solo como te anotan un parcial de 0-14 sino porque la mayor virtud visitante
era dar un pase de campo a campo sorprendiendo una y otra vez al equipo
alcazareño que no se replegaba bien tras sus acciones de ataque. Una
remontada muy fácil que llevó al descanso con un solitario punto de ventaja
para los villacañeros.
Fue un primer
tiempo repartido con un cuarto claramente dominado por un equipo y con una
igualdad que a los de casa, la afición me refiero, les dejaba una sensación
de haber desaprovechado el buen inicio y a los de fuera, el sabor de boca de
que habían empezado mal, pero que habían remontado con toda la segunda
vuelta por delante. El tercer cuarto fue trepidante con intercambio de
canastas continuo y con poca intensidad defensiva, sobretodo por parte
alcazareña que parecía estaba desaprovechando una oportunidad única para
ganar. Porque Villacañas se aprovechaba a parte de ese pase largo que ya
hemos comentado, del acierto de su base y jefe del equipo dentro de la pista
y de poco más. En contra nuestra circulación de balón no era buena y el tiro
exterior era nulo, literalmente. Por no hablar de los lanzamientos desde la
línea de personal, donde tan solo se consiguieron 9 de los 22 intentos.
Se llegaba al
último cuarto y el partido se ajustaba mas si cabe todavía. Guillermo de
Haro era escaso recurso en ataque y solo la defensa iba a ser la que
decantara un partido que apuntaba a prorroga. Vaya que si apuntó. Y eso a
que a falta de tres minutos para el final, el equipo visitante dominaba por
9 puntos y las tornas parecían que iban a dar la victoria visitante pero
entonces el equipo se le pegó mas que nunca el espíritu del "achucha,
achucha". Tres minutos en los que Rubén Tejado brilló, en los que Guille
brilló y en los que Víctor Galera "viruta" deslumbró. Lo hizo y premio a los
entrenadores por mandarle hacer eso, por sombrear al bueno de ellos,
Almendros con una defensa increíble. No se despegó de él, no le dejó hacer
nada, le secó. Fue impresionante y de recordar y enmarcar. Como el final,
que fue agónico. Los nuestros perdían 59-61 y una canasta de Rubén Tejado
dio con la igualdad en el marcador. Villacañas atacó y cometió falta en
ataque. Los nuestros tenían un segundo y cincuenta y cinco centésimas para
ganar. Tiempo muerto y pizarra:
Solo hay
tiempo para tirar y Miguelón se la da a Guillermo de Haro que lanza un
triple a tablero y lo anota. Anota, anota, gana, gana...NO. La acción está
invalidada, porque para el árbitro la bocina ha sonado antes de soltar la
pelota. Prorroga.
Cinco minutos
de grato recuerdo para todos. Para Víctor, que siguió con su gran defensa
sobre Almendros, que se quedó escondido en su árbol. Para La Roca Rubén que
redondeó su gran partido hasta los 22 puntos, y para Guillermo de Haro que
acabó siendo el líder del equipo y anotando 18 puntos. Parcial abrumador de
12-4, partido y victoria ante el líder. Que sucumbió en Alcázar, en el Díaz
Miguel, donde vivió sus días mas grandes y donde el domingo conoció el peso
que tienen esas canastas, y el escudo del conjunto azul como para intentar
mancillarlo con tan solo una buena generación. Gran partido, gran victoria y
gran alegría. |
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