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Comenzaba la segunda
vuelta igual que terminaba la primera, e igual que terminó el año, con un
partido en el Pabellón del Parque, el tercero consecutivo, el cual parece
asentarse como la casa de un equipo renegado a jugar en el Díaz Miguel,
donde entrenan y donde deberían jugar. El caso es que por coincidencia con
otros equipos, los de Juan Leal y su público se vieron otra vez relegados a
un recinto peor acondicionado para la práctica del baloncesto.
No sabemos si por eso, o
por otros motivos, que también, el juego de nuestro equipo sigue dejando mucho que
desear. Los rivales pequeños se siguen creciendo, no hay continuidad en el
ataque, se pierden demasiados balones y rebotes, la defensa flojea... puntos negativos
dentro de los cuales encontramos un gran punto positivo, las victorias.
Similar al estilo Capello este equipo juega mal pero gana. Máxima que
volvió a repetirse ante Tarancón, el primer rival de esta segunda vuelta.
Tampoco sabemos si es que
nuestro equipo es muy superior a sus rivales, o es que sus rivales son muy
inferiores, que aunque en teoría es lo mismo, en la práctica son dos maneras
distintas de analizar los partidos. No obstante, el juego inicial de los
alcazareños fue bueno. El balón se movió bien con Bonillo
(Pedro sigue lesionado) distribuyendo el juego, pasando y cortando para
encontrar buenas opciones de tiro. Lo que se dice en fútbol "toco y me
muevo" funcionaba, al menos en la elaboración del ataque. No así
en la culminación, donde el equipo no terminaba de anotar. Sólo Oli y Paco
Pepe con sendos triples y Ernesto con un par de buenos palmeos
dieron vidilla al ataque.
Un ataque que, pese a
estar bien movido, costaba construirlo debido a las agobiante defensa de los taranconeros,
quienes acecharon en individual de una manera tan intensa que les costó más
de una falta y posteriores precipitaciones en ataque. Es decir, Tarancón
saco petróleo de su intensidad defensiva pero luego lo tiraba por su
precipitación ofensiva. Y así los de Juan Leal cerraban el primer cuarto con ventaja,
15-9, la cual podía haber sido mayor si los árbitros hubieran concedido una
canasta que metió Oli en el último segundo y que interpretaron como fuera de
tiempo.
En el segundo período,
Tarancón se puso en zona y el ataque alcazareño se mermó, se atragantó. El
ritmo anotador continuó siendo bajo, a lo que si sumas las muchas faltas que
se señalizaron y, en consecuencia, los muchos tiros libres que se lanzaron,
interrumpiendo el juego, tenemos como resultado un partido aburrido para el
espectador, que se hacía largo y feo. Sólo unos minutos locos con
correcalles de uno y otro equipo animaron un poco el cotarro antes de llegar
al descanso. A éste se llegó con un G76 Al-kasar que seguía por delante,
30-23, pero a una distancia muy por debajo que lo que pedía jugar ante un
rival que era claramente inferior en todos los aspectos.
Y si aburrido fue el
segundo cuarto, del tercero mejor ni hablar. Un juego muy muy pobre de los
dos equipos nos dejó un período para olvidar en el que los de Juan Leal
permitieron que Tarancón siguiera aferrado al partido por la cantidad
preocupante de balones y rebotes que perdió el equipo de Alcázar,
concediendo, por tanto, segundas oportunidades a su rival. Aún así la
distancia se mantuvo a favor de los nuestros y se llegó al último cuarto con
un 43-38, al que no se debió llegar.
No, porque para entonces
el partido se debería haber resuelto ya. Tarancón que apenas ofrecía un buen
jugador, López (el número 13), que con 23 puntos (cuatro triples incluidos)
fue el mejor de los suyos, siguió con vida gracias al mal juego
alcazareño. Mal juego que, afortunadamente para el equipo, el resultado y el
público, cambió en el cuarto período.
Lo hizo de la mano de
Mario Mora que explotó y en apenas cuatro minutos sentenció el partido
liderando un parcial de 12-0 con sus puntos (mate y canasta espectacular a aro pasado incluidos), asistencias
(Ernesto se infló en esta recta final gracias a sus pases) y ganas, las que
faltaron a los nuestros durante todo el partido. Con esas ganas, Mario
desplegó todo su potencial, su fuerza, y en base a ella penetró con la
eficacia que sabe, anotando y doblando. Y este caso concreto podría ser
general, porque si este equipo sacara todo su potencial, arrasaría allá por
donde fuera.
El caso es que sin
arrasar, este equipo gana que, al fin y al cabo, es lo importante, y suma
una nueva victoria que les hace subir un puesto, a la segunda posición de la
tabla, tras la derrota de Calatrava en Almansa, cancha complicada donde los
nuestros sí ganaron, siendo ésta una de las victorias claves de la primera
vuelta. Además los nuestros son segundos empatados con el primero, Ocaña, a
victorias y derrotas, y en esta segunda vuelta recién iniciada los partidos
ante Ocaña y Calatrava serán en casa. Bueno, mejor dicho, serán en Alcázar,
porque en casa se supone que es jugar en el Díaz Miguel y llevan casi dos
meses sin jugar en el primer pabellón alcazareño.
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