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Nuestro 1ª Autonómica
Masculino volvía al Díaz Miguel donde triunfó sobre Ocaña y tras vencer al
temible Raflosa en Ciudad Real. Volvía para enfrentarse, después de esas dos
complicadas citas, a un equipo menos fuerte, de mitad de tabla, pero no por
ello menos peligroso, Almansa. Peligroso como cualquier otro conjunto de
esta igualada liga, pero sobre todo, peligroso porque es, o era, uno de los
equipos a tener en cuenta. Ya lo demostró el año pasado clasificándose para
la fase de ascenso un puesto por delante de nosotros y metiéndose en la Copa
Federación.
Aunque ese peligro es
menor en esta temporada, en la que Almansa se ha desinflado y ha caído hasta
las posiciones de tierra de nadie, en el epicentro de la clasificación. Su
mejor arma, que fue su mejor aliado la campaña pasada, jugar en casa, no lo
es tanto, y no vale si fuera no se gana. Y Almansa está ganando poco, o al
menos no lo suficiente. Además, para este partido llegaba con cinco bajas,
suplidas por cinco juniors, y a casa del segundo clasificado, imbatido como
local e inmerso en una racha de ocho victorias consecutivas. Difícil pues
para los albaceteños que, sin embargo, dieron guerra, y mucha, a los de Juan
Leal, quienes hicieron méritos para perder.
El G76 Al-kasar, que ganó
en la Jornada 5 por 4 puntos en Almansa la que sería una de las victorias
claves, por moral e importancia clasificatoria, de la primera vuelta de la
liga, se presentaba con dos bajas, la habitual de Pedro Ortega y la de Paco
Pepe por motivos laborales. Y lo hacía ante su afición, que creció para el
partido contra Ocaña, y que siguió creciendo, y respondiendo, para este
partido al que, no sólo acudió gente de club, sino también jugadores y
aficionados de Adepal.
Buena presencia en las
gradas y buena, o al menos eso parecía, en la pista. Nada más lejos de la
realidad. El partido nos ofrecería un mal juego de ambos equipos,
especialmente del nuestro, con muchas incongruencias en el juego y una
anotación que no fue menor por los fallos defensivos. Fue un partido, como
tantos otros, de rachas. Alcázar comenzó el partido tomando la iniciativa
con un triple de Gonzalo Vela y dos canastas seguidas de Joseda para un
parcial de 9-4, pero la cosa se quedó ahí, y Almansa respondió con otro
parcial más contundente, de 0-9, para ponerse por delante en cinco minutos
en los que una solitaria canasta de Javi Conde fue la única anotación de los
de Juan Leal. El período inicial se cerraba con un dominio visitante de
11-17.
Otro parcial, éste de
8-0, abría el segundo cuarto para poner por delante a Alcázar. Lo consiguió
con un triple de Luis que llegaba tras dos fallos de Almansa en la línea de
personal, desde donde los albaceteños fallaron mucho, siendo ésta a la larga
una de las claves del partido a favor de los nuestros. El G76 Al-kasar tomó
la delante y se labró su primera ventaja importante gracias a su tercer gran
parcial, de 11-0 antes del descanso al que llegaron 30-24 arriba.
Esa ventaja pronto se
diluyó tras el intermedio. Almansa se puso las pilas, y por delante, dos
puntos arribas en cuatro minutos del tercer cuarto. Entonces volvió la
figura de Luís y de Gonzalo, los dos jóvenes exteriores del equipo para
aguantar el achaque visitante con tres triples consecutivos, el primero del
base y los dos siguientes de Gonzalo. Lo malo es que ese inesperado y poco
habitual acierto desde la línea de 6,25 fue la única arma que tuvieron los
de Juan Leal en un cuarto que Almansa no cerró a su favor por sus fallos en
el tiro libre.
Fallos que aumentarían
para desquicio visitante y alegría local en el último y definitivo cuarto,
al que se llegó con el 44-43 del tercero y con la incertidumbre del qué
pasará. Una incertidumbre que nunca debió existir, por la tremenda
superioridad de nuestro equipo, que nunca demostró, sobre un rival que
estaba en cuadro y que, aún así, aguantó hasta el final.
Aparte del desastre
ofensivo, pues el G76 Al-kasar no fue capaz de encadenar ni un sólo ataque
con un mínimo de juego, lo que estaba fallando esta vez era su gran recurso,
la defensa. Una defensa que hizo aguas en la pintura, donde Joseda y Ernesto
no terminan de hacerse fuertes, y donde Vela sigue creciendo en importancia.
Volvió a ser el máximo reboteador con 7 capturas.
No obstante, pese a lo
mal que pintaban las cosas, la lógica la impuso, o mejor dicho, la impuso
Mario. El ala-pívot de El Toboso se desquitó de su irregular temporada con
un gran último cuarto en el que anotó 13 de sus 16 puntos, incluyendo tres
acciones seguidas de 2+1 (canasta y tiro adicional convertidas), con las que
Alcázar ganó el partido, pese a los méritos que hizo para perderlo.
El gran y explosivo final
de Mario decantó la victoria alcazareña que se certificó con tres niñerías
de Almansa (o del árbitro) que se despidió encadenando tres faltas
antideportivas en su intento por alargar el partido con tiros libres para
acercarse a un triunfo del que estuvieron cerca, por lo bien que aguantaron,
y por el decepcionante juego del G76 Al-kasar.
Nuestro equipo no dio la
talla sobre el parqué pero la sigue dando en el marcador, y con mejor o peor
juego, lo cierto es que los de Juan Leal llevan nueve victorias consecutivas
en liga, siguen sin perder en casa y, lo que es más importante, se alzan con
el liderato en solitario gracias a este triunfo y a la estrepitoso derrota
del hasta entonces líder Basket Calatrava, que cayó por 76-38 en Argamasilla
de Alba. Además, Manzanares, cuarto, también perdió, y ya les aventajamos en
tres victorias, por lo que la clasificación para los cuatro primeros puestos
de la fase de ascenso está casi hecha. Ahora sólo queda no fallar e intentar
mantener el primer puesto que será vital de cara a los cruces de esa fase
que, al fin y al cabo, determinará la temporada. Nada de lo hecho en liga
servirá si no se gana en la fase, y para ganar en la fase hay que mejorar el
juego y reflexionar sobre éste.
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