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Tras la derrota en Ocaña, se
dudó del potencial del 1ª Autonómica Masculino del G76 Al-kasar de optar al
ascenso, al verse la que parecía una evidencia, y es que los de Juan Leal
tenían buen equipo para ganar a los rivales de media tabla para abajo (véase
las tres primeras victorias con las que se inició la liga) pero que era
insuficiente para hacer frente a los grandes equipos de la tabla.
E insuficiente parecía, no por
plantilla (de la que nunca se ha dudado), sino por juego. Bien es cierto que
estas dudas estaban más que aireadas por la insuficiente y corta
pretemporada que tuvo este conjunto y que unida a su escasez de
entrenamiento semanal, apenas una hora los viernes, hacían inevitable la
falta de conexión entre los jugadores.
Pero los equipos como el vino
mejoran con el tiempo y tras un primer mes de malas sensaciones, llegó
Noviembre y con él dos grandes victorias. Primero la cosechada en casa ante
el Raflosa Ciudad Real, un recién descendido de la 1ª Nacional que, como
tal, es equipo a tener en cuenta, y segundo con la de este Sábado en
Almansa, una cancha complicada, donde los locales no habían perdido, no
hasta que llegaron los de Juan Leal.
Almansa ya fue equipo fuerte la
temporada pasada, sobre todo en casa, como lo está siendo ésta. Conjunto más
potente en casa no sólo por la habitual seguridad de jugar en zona propia
sino también por el largo desplazamiento que supone para sus rivales ir a
esta localidad albaceteña fronteriza con Alicante. Ventaja que, por otra
parte, se vuelve en su contra cuando salen fuera.
Pues con ese largo viaje,
llegaron los del G76 Al-kasar y se plantaron en la pista con Pedro, Oli,
Paco Pepe, Ernesto y Joseda en el quinteto inicial. Cinco hombres que
protagonizaron junto a los cinco de Almansa, un inicio igualado. Lo fue así
hasta que los almanseños, liderados por su base titular, tomaron una primera
ventaja de ocho puntos al finalizar este período inicial.
Diferencia que aumentó en
detrimento de los alcazareños que, si ya les había costa mucho anotar en los
primeros 10 minutos debido a fallos inexplicables y falta de ideas,
sufrieron un parcial de 11 a 0 que colocaba a Almansa veinte puntos por
delante que mantuvieron durante buena parte del segundo período, en cuyo
final se vio atisbo de reacción de los de Juan Leal, que, sin embargo, no
sirvió de mucho porque si bien consiguieron anotar, no evitaron que no les
anotaran.
Estaba claro pues, que la
victoria, como siempre, debía salir de una buena defensa, y, sin querer
hacer el largo viaje en balde, los alcazareños echaron manos de los jóvenes
para realizar una presión en el inicio del tercer cuarto que dio grandes
frutos. Éxito del que Luis tuvo gran culpa por su varios robos de balón y
buenas salidas a la contra asistiendo a los suyos.
Y si Luis puso la reacción,
Ernesto Muela puso la combustión, y entre los dos, uno asistiendo y el otro
anotando (11 puntos en este tercer cuarto) practicaron la fórmula perfecta
para remontar un resultado adverso en una pista tan complicada. Ahora era
Almansa el que tenía problemas para anotar frente a la facilidad ofensiva
del G76 Al-kasar.
A cuatro puntos de los locales,
llegaban los nuestros al último período, el que decidiría un partido que se
había puesto al rojo vivo en cuanto a igualdad se refiere (también en cuanto
a importancia, por tratarse de rivales directos por los puestos altos). La
reacción de Almansa tras la remontada alcazareña no se hizo esperar y con un
parcial de 5-0 volvieron a destacarse en el tanteo. Ventaja que no fue a más
y de la que volvió a sobreponerse Alcázar, otra vez desde la defensa.
Lo hizo con un parcial de 11-0
que puso a los de Juan Leal por delante en el marcador desde el 0-2 inicial.
Aunque la renta era mínima. Era la igualdad la máxima, una igualdad que
propició varios errores en ambos equipos que precedieron al que sería
momento cumbre del partido, el de los dos últimos minutos, el tiempo en el
que se decantó la balanza. Y la balanza pesó para Alcázar.
Fue merced a dos triples
consecutivos. Primero un triple de Pedrito (sí, han leído bien, triple de
Pedrito), y en el ataque siguiente, otro de Oli que, pese a sus anteriores
fallos desde el 6.25, no sólo acertó el tiro importante, el que puso seis
puntos por delante a los nuestros, sino que con 9 puntos en este período
volvió a liderar a los suyos en los momentos calientes.
Aunque lejos de destacar a uno o
a otro, tras esta importante victoria (por su dificultad y por su valía en
la tabla clasificatoria) lo más reseñable fue la actitud de un equipo que se
unió para ganar un partido que pareció perdido y cuyo transcurso no fue nada
fácil cambiar. Se hizo a base de trabajo y de fé, que es lo que necesita
este equipo para triunfar. |
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