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Tras dos partidos
difíciles, Ciudad Real en casa y Almansa fuera, solventados ambos con
victorias importantes, llegaba Puebla de Almoradiel al Díaz Miguel, el
último clasificado. Partido fácil, pues, a priori. Pero no. Como suele
ocurrir, bien por relajación del equipo grande o bien por motivación del
pequeño, David estuvo a punto de volver a ganar a Goliath.
A Almoradiel, en cuadro
con únicamente siete hombres, sólo tenía una opción para poder aspirar a
ganar el partido: que los de Juan Leal salieran atontados y que ellos
hicieran su mejor juego. Y no sabemos si rezaron al dios de los espartanos,
pero el caso es que los que no tenían hombres ni para llenar el banquillo
comenzaron imponiéndose a los que tenían el banquillo a rebosar.
Atónita se quedó la
afición alcazareña con el tanteo del primer cuarto de 10-23 a favor de
Puebla, aunque viendo el juego desplegado por los nuestros era de esperar
que el colista se hiciera con esa ventaja. El 1ª Autonómica volvió a padecer
su gran remora: atacar en estático. No saben, o no lo demuestran. Almoradiel
tan sólo tuvo que ponerse en zona para bloquearnos.
Con la defensa rival
posicionada, los de Juan Leal no tienen ideas para jugar, ni tienen claro
como hacerlo. Y pese a la calidad ofensiva y el potencial de nuestros
jugadores, este equipo sufre para anotar ante equipos técnicamente tan
flojos como lo es Puebla u otros ante los que ya han jugado. No salen las
jugadas, se acaban haciendo tiros malos y se pierden balones a lo tonto. Es
normal que en los últimos cinco minutos del primer cuarto sólo metieran una
canasta.
Menos mal que la cosa
cambió en el principio del segundo período (solo faltaría que no hubiera
sido así..). Alcázar remontó con un parcial de 14-2 y se puso a un punto en
la mitad de este cuarto. Y, aunque Almoradiel seguía luchando con fé, los
nuestros iban haciéndose poco a poco con un partido que, inevitablemente,
tenía que ser suyo. Así se llegó al descanso con un 36-33 a favor local.
Concluido el intermedio,
el G76 Al-kasar, lejos de continuar con su progresión positiva, frenó el
acierto anotador del segundo cuarto, y Puebla, que volvió a aprovecharse de
los despistes en la defensa alcazareña que se vieron en el período inicial,
mantuvo la compostura y su resultado en el marcador. Tanto que hasta volvió
a llevar la iniciativa finalizando el tercer cuarto por delante.
Pero, en el último
período, el desgaste de los Siete Gerreros de Almoradiel en la primera
parte, les pasó factura y, paulatinamente, se fueron rindiendo ante un G76
Al-kasar crecido que, liderados por la versatilidad de Oli, los cinco puntos
seguidos de Gonzalo, y los triples de Paco Pepe (4 de 6), no tuvieron
problemas en hacerse con una ventaja lo suficientemente cómoda como para
respirar con tranquilidad y no temer por una derrota que, de haber llegado,
habría sido un auténtico palo.
Victoria pues para un
Alcázar que, una vez más, dependió del contra-ataque en exceso para poder
anotar, y del tiro exterior, que está vez fue más acertado, aunque eso sí en
situaciones cómodas. No obstante, si aún jugando mal contra los equipos más
flojos se gana, mientras se siga jugando bien contra los más fuertes y,
sobre todo, mientras se les sigan ganado, nuestro conjunto continuará
ocupando las posiciones altas. Ahí deberán seguir el próximo finde, en
Socuellamos. |
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