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Dicen que todo lo que
sube baja y que cuanto más alto se llega mayor será la caída. Algo similar
le debe estar pasando a nuestro equipo de 1ª Autonómica Masculina que, tras
una impresionante racha de 11 victorias consecutivas, a partir de la cual
consiguió el liderato, lleva dos derrotas en dos semanas, la pasada en
Manzanares y ésta en Alcázar ante Calatrava. Dos derrotas que le han bajado
en 15 días de la primera posición al tercer puesto, y que han sido muy
dolorosas por ser ante el cuarto y primero de la tabla, respectivamente,
minando con ello la moral de un equipo que en esta decisiva fase final de
liga se está viendo incapaz de competir con los equipos grandes.
Sí es cierto que contra
Ocaña, el otro gran equipo de la liga, los nuestros respondieron y ganaron,
pero también es cierto que los ocañeros disputaron ese partido con varias e
importantes bajas. Aquello ocurrió en el pabellón Díaz Miguel, mismo
escenario al que llegaron este fin de semana (ellos sí al completo) los de
Argamasilla de Calatrava, el pequeño pueblo del suroeste de Ciudad Real que,
alimentado con jugadores de Puertollano, está realizando una gran campaña en
su primera temporada en 1ª Autonómica. Tan gran campaña que a tres jornadas
del final de la liga regular es líder en solitario con 19 victorias y sólo 4
derrotas.
Ese balance era el que
deseaban agenciarse los nuestros en este partido, es decir, sumar un triunfo
más para, en consecuencia, hacer que el equipo al que se enfrentaban esta
semana contara derrota en lugar de victoria y así, adelantarles en la
clasificación. Con ello, además, se recuperaría el liderato perdido la
semana pasada en Manzanares y que los rabaneros (así se llaman a los de
Calatrava) tenían ahora por el basket-averague de 5 puntos sobre nuestro
equipo, consecuente del partido que nos ganaron en la primera vuelta.
Pero no fue así. En el
partido más importante de la temporada los nuestro fallaron, y fueron los de
Calatrava los que sumaron esa cotizada victoria más y tomaron ventaja en la
carrera por lograr el preciado primer puesto final de liga de cara a los
cruces en la fase de ascenso. Y ya no sólo es que fallaran los nuestros, es
que los rabaneros hicieron un auténtico partidazo, digno del líder de esta
categoría. Y lo hicieron desde el principio.
Con tres triples
empezaban los del Basket Calatrava, vestidos de rojo-sangre, color que
antipó la sangría que iban a cometer sobre los alcazareños. Tres triples que
se opusieron a los tres fallos de Alcázar desde la que iba ser su línea
fatídica en este partido, la línea de personal. Hasta 20 tiros libres
fallaron los de Juan Leal en este partido, 6 de ellos en este primer cuarto
en el que se vieron sorprendidos ante el espectacular arranque de su rival
que rápidamente cogió una ventaja de 11 puntos para concluir este período
inicial que dañó mucho, casi de muerte, al G76 Al-kasar.
Pese a esa profunda
herida, los nuestros reaccionaron y en el inicio del segundo cuarto
recortaron diferencias con un parcial de 9-2 que les puso a 4 puntos. Pero
entonces el ataque alcazareño se nubló y el rabanero volvió a iluminarse.
Más de tres minutos estuvieron los locales sin anotar, el mismo tiempo que
los de Calatrava utilizaron para recuperar la ventaja de 11 puntos, que al
igual que en el primer cuarto, mantuvieron hasta el fin del período.
La primera parte había
sido una masacre. Nos habían metido 41 puntos en dos cuartos, 3 más de los
que nos metió Socuellamos en todo el partido hace dos semanas. Por eso, era
muy importante salir con otra actitud en el tercer período. Las opciones de
victoria pasaban por empezar bien la segunda parte. Y así fue, la victoria
se afianzó tras el intermedio... pero para el Basket Calatrava.
El G76 Al-kasar, lejos de
salir mejor, volvió peor al partido y se terminó de hundir ante un rival que
mantuvo su gran nivel empezando con un parcial de 4-12 en poco más de 3
minutos. Los visitantes aumentaron su renta hasta los 20 puntos y los
alcazareños se encomendaron a Joseda, el único que aportaba en ataque,
aunque de poco les sirvió. El desastre fue generalizado y ante cualquier
atisbo de reacción alcazareña, Calatrava respondía martilleando a base de
triples una diferencia que los de Alcázar no fueron capaces de reducir, en
parte, por su desastroso paso por los tiros libres. Ocho fallados en este
cuarto que finalizó, eso sí, con un triple de Oli.
Ese triple fue un soplo
de aire fresco para un último cuarto que los nuestros iniciaron con un
parcial de 6-2, reduciendo a 11 puntos la diferencia y abriendo una puerta a
la esperanza. Pero el Basket Calatrava no estaba dispuesto a chafar su día
de gloria y cerró esa puerta de un tremendo portazo en forma de triple que
golpeó en las narices a las expectativas de los de Juan Leal y de los
aproximadamente 300 aficionados que se acercaron al Díaz Migue para animar
al G76 Al-kasar.
Otra vez desde el triple
y otra vez desde el tiro libre, Calatrava acertó y Alcázar falló en un punto
clave del partido. Tras dos tiros libres más fallados por el G76 Al-kasar,
González, el pívot más alto de los visitantes, puso la puntilla al partido y
el broche de oro a su estupenda actuación (22 puntos) con dos canastas
consecutivas que terminaron de matar a los nuestros. El pívot que fue la
pesadilla de los alcazareños decantaba así el partido a falta de cinco
minutos, en los que los locales agonizaron en un quiero y no puedo por
intentar una victoria que no merecieron.
No la merecieron y no la
lograron, aunque sí que redujeron diferencias. Con un parcial de 14-5 en
esos cinco últimos minutos, bajaron de los 18 puntos de desventaja a los 9
por los que finalmente perdieron, demostrando que con más ganas y confianza
el trecho que hay entre estos dos equipos no es el que reflejó el marcador
ni el nivel mostrado durante todo el partido.
La victoria fue, por
tanto, justa y exultante para el Basket Calatrava, y merecida y dura para un
G76 Al-kasar que acusó las bajas de Mario (lesión de espalda) y Gonzalo
(viaje familiar), así como su fatal bagaje en tiros libres (21 anotados de
41 lanzados) y, sobre todo, sus carencias defensivas. Porque el nuestro, que
es el equipo que menos puntos tiene en contra de la liga, recibió 16 puntos
más de los 62 que de media suele recibir. No se consiguió frenar a los
pivots de Calatrava, ni a los exteriores que nos machacaron con 8 triples.
Para colmo, Ocaña venció
en Socuellamos por lo que nos iguala en victorias y derrotas, y regresa a la
segunda posición (nos tiene ganado el basket-averague) haciendo que nosotros
caigamos hasta el tercer puesto. Una situación descendente la del equipo de
Juan Leal que toca volver a poner en buen rumbo la semana que viene en un campo difícil,
Argamasilla de Alba. Será ante el equipo de Jaime Tolosa, que se está
jugando el cuarto y último puesto de fase, al que opta ahora más que nunca
tras empatar a victorias y derrotas con Manzanares, su rival en esa lucha,
que perdía este finde ante un Criptana que sale del descenso
(enhorabuena por la victoria a nuestros vecinos), y más aún si tenemos en
cuenta que Manzanares recibe a Ocaña la semana que viene.
La liga pues está que
arde y quedan tres jornadas en las que el G76 Al-kasar debe en primer lugar
certificar matemáticamente su clasificación a la fase, en segundo lugar
intentar clasificarse en la posición más alta posible, y en tercer lugar, por
qué no, recuperar un liderato que si bien es cierto que se ha alejado con
esta derrota, puede volver a acercarse en función de los resultados de
Calatrava y Ocaña que se miden dentro de dos semanas entre sí. Todo es
posible. Ánimo chicos. |
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