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Despedida  Dejo la web tras más de 3 años

Se marcha

de mi vida

 

 

Escribe: Pablo Conde

 
 

Pongo punto final a mi trabajo en esta web por la necesidad de realizar nuevos proyectos

 
 
     
 

Chechas y Jaime seguirán con el proyecto que iniciamos en 2005

 

No es exagerado decir que esta página web forma parte de mí, de mi vida. Llevo más de tres años al frente de ella, día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto e, incluso, segundo tras segundo. Por esta web he dejado muchas cosas. He dejado de pasar tiempo con mi chica, con mis amigos y con mi familia. He dejado a un lado aficiones, vocaciones y obligaciones. Me he dejado la vista y la espalda por las miles y miles de horas que he tenido que estar frente al ordenador. También me he dejado el saldo del móvil por todas las llamadas y mensajes necesarios para que esto funcionara. Y me he dejado un esfuerzo y un sacrificio que, permítanme la valoración, no ha tenido precio, ni lo tendrá. He dejado, pues, una parte importante de mi vida que ahora necesito recuperar.

Insisto en el término "dejar" para subrayar lo que ya todos sabemos, que para tener A tienes que dejar B. En esta coyuntura no me queda más remedio que darle la vuelta a la tortilla y dejar A para tener B. Un cambio en el abecedario de mi vida en el que preciso deletrear más letras que las que hasta ahora he podido. Parte de esa gramática ya la he aprendido, quiero un nuevo léxico. Aunque antes he de volver al viejo léxico y cambiar el verbo "dejar" por el de "conseguir", un concepto que me ha acompañado en este camino que ahora completaré ajeno a sus pasos.

Con la cabeza muy alta pero con la mayor humildad, afirmo con satisfacción que he conseguido tanto o más como cosas he dejado por esta web. Empezando por las amistades que he fraguado o reforzado, pasando por todo lo que he aprendido y crecido, y terminando por el logro de trabajar en televisión, y mantenerme, desde que era un simple estudiante de 2º de Periodismo. Ahora pasaré a 4º y aún alucinan mis compañeros de carrera cuando les digo que estoy trabajando con contrato de profesional en Castilla La Mancha Televisión por segundo verano consecutivo.

No es cuestión de presumir sino de valorar lo que me ha reportado un proyecto que, como antes he dicho, también me ha quitado mucho. Un proyecto que por mi parte llega a su fin y que lo hace muy por encima de lo que esperé cuando en 2005 lo iniciara como trabajo final para la asignatura de Informática con mi amigo Miguel Rincón, alias Guachu, que continué con otro amigo, Carlos Abengózar, alias Chechas, y más tarde también con Jaime Fernández, alias Jaime. Este pequeño resumen en nombres podría completarse con Javier Parras, Javier Conde, Fernando Castellanos, Pedro J. Vázquez, José A. García o Paco Romero, entre muchos otros, cuyas aportaciones han sido fuente constante de la que esta web bebía y crecía. Personalizando más aún esta vista atrás, quiero detenerme en los nombres de mis dos compañeros de web, y empezar por el que ha sido mi mitad en esta página, el que ha sido su corazón: Carlos Abengózar, mi amigo Chechas, mi amigo Carlos.

Mi amistad con Carlos ha crecido con esta web, y esta web ha crecido con mi amistad con Carlos. Es quizá el mejor resumen que pueda hacer a la relación que Chechas, web y yo hemos tenido en estos tres años, sobre la que podría escribir párrafos y párrafos sin parar. Es imposible describir lo que en este sentido Carlos significa para mí porque es algo que forma parte de quien les escribe. Son muchísimas horas las que el reloj ha contado a los momentos en los que he trabajado con Carlos por sacar adelante esta web. Se puede decir que la página en la que se encuentran ha sido una excusa para dar rienda suelta a las ilusiones y sueños de la amistad que mantengo con este fenómeno y que poco a poco se han ido cumpliendo. Él ha sido lo mejor de todo esto y con ello me quedo. Es un crack y no se merece todo lo que ha sufrido por los ataques irracionales de quienes han dejado a un lado la opinión por la crucifixión, la que algunos han realizado hacia su persona. Reconozco que tiene sus defectos, ¡pero es que sus virtudes son tan buenas! Él asumirá ahora la dirección de la web que hoy abandono, y eso me hace feliz porque él es la web.

Chechas seguirá y lo hará junto a mi otro compañero, Jaime Fernández, aquel pívot alto de aquel equipo junior. Así lo conocí, y tiene delito que así fuera teniendo en cuenta que era vecino mío. Eso lo descubrí más adelante, cuando un día saliendo de la calle me lo crucé y comenzamos a charlar. Resulta que le inquietaba esto de la comunicación, de informar, que quizá estudiara Periodismo. Después llegó el día en el que debuté como narrador en Alcázar Digital, un día en el que, a pocos minutos para comenzar lo que para mí representaba una gran oportunidad, me quedé sin comentarista. ¡Qué nervios! Tendría que iniciarme en televisión hablando en solitario durante todo un partido. Menos mal que alguien salió de la grada para acompañarme. Era aquel pívot alto de aquel equipo junior... Ahí comenzó el Jaime periodista, que es para lo que estudia ahora, el que entró en esta web cuando estaba inmersa en un momento crítico y necesitada de un impulso. Jaime fue ese impulso. Me dio aire cuando me ahogó una página, ésta, que desde entonces no ha parado de respirar y desarrollarse como un referente.

Porque si algo ha sido esta web ha sido referente. De la actualidad del baloncesto alcazareño cada día y del baloncesto manchego cada gran día. Y esto lo digo también con la mayor humildad pero con la cabeza bien alta. Nunca antes hubo un lugar de encuentro, de información, de discusión, de análisis y de participación como éste dentro del deporte de la canasta en una localidad como la nuestra de gran tradición baloncestística. Nos han visitado mucho y desde muchas partes, y por ende, nos han querido y odiado mucho. Hemos levantado diferentes sentimientos que a veces se han encontrado con los nuestros y otras veces se han cruzado generando chispas y tensiones. Yo les digo una cosa, me voy con la conciencia muy tranquila. La de haber trabajado y haberlo dado todo por dos cosas que adoro, el baloncesto y el G76 Al-kasar, y la de haberlo hecho según lo que creía que era mejor en cada momento. Porque todo lo que aquí he hecho, lo he hecho por mí mismo, sin órdenes ni directrices de nadie. La libertad ha sido mi tercer compañero en la web. La libertad de actuar a juicio propio, la misma que, por otra parte, implica que he equivocado y que he cometido errores. De ellos aprendo, y no me acomplejan. Porque he luchado, y me he equivocado, por esta web y todo lo que representa, por el baloncesto, por su gente.

Esa gente es la que hace posible que estos tres años hayan merecido la pena. Pasearme un día por el pabellón, que ha sido una segunda casa para mí, y codearme con los niños que empiezan, los veteranos que lo dejan, los que siguen, los que vuelven, los de siempre, los nuevos, los de ahora, los de ayer, los de mañana. Codearme con todos ellos. Con la esencia de un club que estará en mi corazón siempre porque en él también he crecido y he vivido, al lado de los que lo hacen latir. Eso es lo que me hace sentir orgulloso. Saber que he formado parte de esa mágica y bonita familia, que eso quedará en el recuerdo de todos ellos y en el mío. Ése es el mejor final, la satisfacción personal. Un final que es a medias porque voy a dejar de dirigir la web, de escribir en ella, de gestionarla, de editarla, pero no dejaré nunca de quererla, de visitarla, de apoyarla. Me limitaré a escribir de vez en cuando en el blog para aliviar el mono que me va a producir dejar de hacer algo que, como he dicho al principio, forma parte de mi vida. Una vida que hoy inicia una nueva etapa con la esperanza de que la anterior siempre esté en vuestros corazones. Gracias a todos.