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No
es exagerado decir que esta página web forma parte de mí, de mi
vida. Llevo más de tres años al frente de ella, día tras día, hora
tras hora, minuto tras minuto e, incluso, segundo tras segundo. Por
esta web he dejado muchas cosas. He dejado de pasar tiempo con mi
chica, con mis amigos y con mi familia. He dejado a un lado
aficiones, vocaciones y obligaciones. Me he dejado la vista y la
espalda por las miles y miles de horas que he tenido que estar
frente al ordenador. También me he dejado el saldo del móvil por
todas las llamadas y mensajes necesarios para que esto funcionara. Y
me he dejado un esfuerzo y un sacrificio que, permítanme la
valoración, no ha tenido precio, ni lo tendrá. He dejado, pues, una
parte importante de mi vida que ahora necesito recuperar.
Insisto en el término "dejar" para subrayar lo que ya todos sabemos,
que para tener A tienes que dejar B. En esta coyuntura no me queda
más remedio que darle la vuelta a la tortilla y dejar A para tener
B. Un cambio en el abecedario de mi vida en el que preciso deletrear
más letras que las que hasta ahora he podido. Parte de esa gramática
ya la he aprendido, quiero un nuevo léxico. Aunque antes he de
volver al viejo léxico y cambiar el verbo "dejar" por el de
"conseguir", un concepto que me ha acompañado en este camino que
ahora completaré ajeno a sus pasos.
Con la cabeza muy alta pero con la mayor humildad,
afirmo con satisfacción que he conseguido tanto o más como cosas he
dejado por esta web. Empezando por las amistades que he fraguado o
reforzado, pasando por todo lo que he aprendido y crecido, y
terminando por el logro de trabajar en televisión, y mantenerme,
desde que era un simple estudiante de 2º de Periodismo. Ahora pasaré
a 4º y aún alucinan mis compañeros de carrera cuando les digo que
estoy trabajando con contrato de profesional en Castilla La Mancha
Televisión por segundo verano consecutivo.
No
es cuestión de presumir sino de valorar lo que me ha reportado un
proyecto que, como antes he dicho, también me ha quitado mucho. Un
proyecto que por mi parte llega a su fin y que lo hace muy por
encima de lo que esperé cuando en 2005 lo iniciara como trabajo
final para la asignatura de Informática con mi amigo Miguel Rincón,
alias Guachu, que continué con otro amigo, Carlos Abengózar, alias
Chechas, y más tarde también con Jaime Fernández, alias Jaime. Este
pequeño resumen en nombres podría completarse con Javier Parras,
Javier Conde, Fernando Castellanos, Pedro J. Vázquez, José A. García
o Paco Romero, entre muchos otros, cuyas aportaciones han sido
fuente constante de la que esta web bebía y crecía. Personalizando
más aún esta vista atrás, quiero detenerme en los nombres de mis dos
compañeros de web, y empezar por el que ha sido mi mitad en esta
página, el que ha sido su corazón: Carlos Abengózar, mi amigo
Chechas, mi amigo Carlos.
Mi
amistad con Carlos ha crecido con esta web, y esta web ha crecido
con mi amistad con Carlos. Es quizá el mejor resumen que pueda hacer
a la relación que Chechas, web y yo hemos tenido en estos tres años,
sobre la que podría escribir párrafos y párrafos sin parar. Es
imposible describir lo que en este sentido Carlos significa para mí
porque es algo que forma parte de quien les escribe. Son muchísimas
horas las que el reloj ha contado a los momentos en los que he
trabajado con Carlos por sacar adelante esta web. Se puede decir que
la página en la que se encuentran ha sido una excusa para dar rienda
suelta a las ilusiones y sueños de la amistad que mantengo con este
fenómeno y que poco a poco se han ido cumpliendo. Él ha sido lo
mejor de todo esto y con ello me quedo. Es un crack y no se merece
todo lo que ha sufrido por los ataques irracionales de quienes han
dejado a un lado la opinión por la crucifixión, la que algunos han
realizado hacia su persona. Reconozco que tiene sus defectos, ¡pero
es que sus virtudes son tan buenas! Él asumirá ahora la dirección de
la web que hoy abandono, y eso me hace feliz porque él es la web.
Chechas seguirá y lo hará junto a mi otro compañero, Jaime Fernández, aquel pívot alto
de aquel equipo junior. Así lo conocí, y tiene delito que así fuera
teniendo en cuenta que era vecino mío. Eso lo descubrí más adelante,
cuando un día saliendo de la calle me lo crucé y comenzamos a
charlar. Resulta que le inquietaba esto de la comunicación, de
informar, que quizá estudiara Periodismo. Después llegó el día en el
que debuté como narrador en Alcázar Digital, un día en el que, a
pocos minutos para comenzar lo que para mí representaba una gran
oportunidad, me quedé sin comentarista. ¡Qué nervios! Tendría que
iniciarme en televisión hablando en solitario durante todo un
partido. Menos mal que alguien salió de la grada para acompañarme.
Era aquel pívot alto de aquel equipo junior... Ahí comenzó el Jaime
periodista, que es para lo que estudia ahora, el que entró en esta web
cuando estaba inmersa en un momento crítico y necesitada de un impulso.
Jaime fue ese impulso. Me dio aire cuando me ahogó una página, ésta,
que desde entonces no ha parado de respirar y desarrollarse como un
referente.
Porque si algo ha sido
esta web ha sido referente. De la actualidad del baloncesto
alcazareño cada día y del baloncesto manchego cada gran día. Y esto
lo digo también con la mayor humildad pero con la cabeza bien alta.
Nunca antes hubo un lugar de encuentro, de información, de
discusión, de análisis y de participación como éste dentro del
deporte de la canasta en una localidad como la nuestra de gran
tradición baloncestística. Nos han visitado mucho y desde muchas
partes, y por ende, nos han querido y odiado mucho. Hemos levantado
diferentes sentimientos que a veces se han encontrado con los
nuestros y otras veces se han cruzado generando chispas y tensiones.
Yo les digo una cosa, me voy con la conciencia muy tranquila. La de
haber trabajado y haberlo dado todo por dos cosas que adoro, el
baloncesto y el G76 Al-kasar, y la de haberlo hecho según lo que
creía que era mejor en cada momento. Porque todo lo que
aquí
he hecho, lo he hecho por mí mismo, sin órdenes ni directrices de nadie. La
libertad ha sido mi tercer compañero en la web. La libertad de
actuar a juicio propio, la misma que, por otra parte, implica que he equivocado
y que he cometido errores. De ellos aprendo, y no me acomplejan.
Porque he luchado, y me he equivocado, por esta web y todo lo que
representa, por el baloncesto, por su gente.
Esa gente es la que
hace posible que estos tres años hayan merecido la pena. Pasearme un
día por el pabellón, que ha sido una segunda casa para mí, y
codearme con los niños que empiezan, los veteranos que lo dejan, los
que siguen, los que vuelven, los de siempre, los nuevos, los de
ahora, los de ayer, los de mañana. Codearme con todos ellos. Con la
esencia de un club que estará en mi corazón siempre porque en él
también he crecido y he vivido, al lado de los que lo hacen latir.
Eso es lo que me hace sentir orgulloso. Saber que he formado parte
de esa mágica y bonita familia, que eso quedará en el recuerdo de
todos ellos y en el mío. Ése es el mejor final, la satisfacción
personal. Un final que es a medias porque voy a dejar de dirigir la web,
de escribir en ella, de gestionarla, de editarla, pero no dejaré
nunca de quererla, de visitarla, de apoyarla. Me limitaré a escribir
de vez en cuando en el blog para aliviar el mono que me va a
producir dejar de hacer algo que, como he dicho al principio, forma
parte de mi vida. Una vida que hoy inicia una nueva etapa con la
esperanza de que la anterior siempre esté en vuestros corazones.
Gracias a todos. |
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