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Migrañas en

el futuro

 

 

Escribe: Miguel A. Martínez

 
 

Hay que rectificar ante las presiones que han hecho que Javi Úbeda deje la EMB

 
 
 
     
 

"Entrenando al Picasso sufrí insultos de otros colegios por no ser hostil con la EMB"

No he destacado en esta ciudad por el baloncesto, aunque por diferentes motivos cierta gente me vincula a las 24 horas y algunas pachangas que me gusta jugar en las pistas. Tampoco busco fama en este sector, ni quiero afán de protagonismo, pues como dijo Antonio Machado: “no le deis pañuelo a quien no tiene narices”.

Escribí esta opinión después de leer la entrada que hizo en su blog mi amigo Carlos Abengozar, sobre la nueva legislación de las ligas locales desde alevín hasta baby-basket  ( o premini).

Mi último año como entrenador fue en el curso 2005/2006, entrené a  baloncesto a un mismo equipo durante 3 años en el colegio Pablo Ruiz Picasso, al cual le tengo un gran afecto y cariño, con lo que conlleva el haber visto crecer a los chavales durante mi periodo de entrenador amateur y la dolorosa despedida. Me puse a entrenar por casualidad, porque un entrenador experimentado se hizo cargo de un equipo del susodicho colegio y necesitaba un segundo entrenador, bueno pues el caso es que me picó la curiosidad y seguí entrenando a un equipo propio.

Por esta razón conozco perfectamente los antecedentes que han culminado en la actuación del patronato de deportes. Yo en mis propias carnes, he sufrido la presión tanto directa como indirectamente de ciertos entrenadores de colegios instándome a mantener una postura hostil a la EMB. Nunca he tenido nada en contra de la EMB, al no conocer su funcionamiento no soy quien para criticarla o simplemente despreciarla, solo pedí al delegado de deportes de mi colegio que por favor hablará con algún representante de la EMB para poder llegar a un acuerdo y que ciertos jugadores de mi equipo pudieran jugar en ambos equipos siempre y cuando no coincidieran, ya que me encontraba en una situación de falta de plantilla. El acuerdo fue aceptado y los chicos jugaban un poco “ilegalmente” llegando a jugar 2 partidos un mismo fin de semana, pero conté con la aceptación primaria de los padres y de los chavales que les pareció incluso mejor, dado el grado de entretenimiento que tienen las ligas de colegios en esta localidad.

Pero cuál fue mi sorpresa cuando  al final de un partido fui hostigado por cierta persona “representante y delegada de deportes” de un colegio, mencionado en el artículo “Duro golpe a la cantera” de Carlos Abengózar, lanzando calumnias e injurias contra mí, contra el colegio al cual representaba como entrenador y , lo que más me molestó, contra los chicos a los que entrenaba y que me une un gran afecto a ellos, llegando a tener  duras palabras contra esa persona pero sin llegar a rebajarme a su nivel vulgar y barriobajero.

Por ello pido a los máximos responsables de la liga escolar, el patronato de deportes con su concejal al frente, que rectifiqué ante la medida impuesta, que no se deje manipular por ciertas  “ratas ansiosas de poder y protagonismo” y que dé marcha atrás, que ante todo son los chavales los que tienen que elegir con quien jugar, aunque técnicamente no sea la mejor opción, no son profesionales, son solo chavales que quieren disfrutar de un magnífico deporte, aprendiendo y divirtiéndose y que con el paso del tiempo no solo se convertirán en fuertes promesas de nuestro deporte local si no en personas de bien y con la decisión que ha tomado el corrompido patronato de deportes raramente podrán llegar a ser cualquiera de las dos cosas.

     
 

Miguel Ángel Martínez, Ex-entrenador del C.P. Picasso