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Ya está aquí un año más la fiesta del
baloncesto alcazareño. En estos días, veremos como un año más, pese a las
inundaciones sufridas y las decepcionantes fases finales, la gente vuelve a
llenar durante 36 horas reales las cada vez en peor estado pistas
polideportivas y del Pabellón Picasso.
Lo más bonito de este día y medio, no es la
competitividad con las que se lucha cada acción en juego, tampoco la
cantidad de partidos que podemos ver o jugar, ni siquiera el botellón de
después de cada partido, sino el pasar un día haciendo lo que más te gusta
con tus amigos.
Los jóvenes del club harán sus equipetes como
todos los años, en los que probablemente, no se juntarán los mejores para
jugar, o simplemente, se reunirán cinco, en los que uno se las chupe todas,
dos sean decentes, uno coja el rebote, y el otro esté porque no se puede
jugar cuatro, y lo mejor, será que este otro, se llame Waxu, Cachi o Mochilo,
se divertirá tanto como el que se las chupa todas, y el que se deja los
cuernos cogiendo el rebote. A la final, llegarán los dos equipos en los que
se hayan juntado cuatro o cinco que sepan jugar, y ganará el que menos haya
disfrutado la noche anterior.
En senior, se espera acabar con la trilogía
del Sanehogar, que cuenta con las bajas de Paco Pepe y Mario Mora. Estarán
los que siempre están, y algún equipo que haya tenido suerte con los cruces,
y llegue a semifinales. Los equipos que siempre están son el antiguo Grupo
76 (Joseda, Oli, Chule, Pedrito…), o el equipo que fiche a la típica
estrella que suele venir cada año, ya sea Luís Segura, ya sea otro
cualquiera.
En las chicas, será bonito ver volver a jugar
a Estela y a Isa en Alcázar, y comprobar si el equipo junior que cada año se
suele juntar (Elena Parra, Esther Sánchez, Bea Aben…) sigue siendo tan
competitivo. Tampoco hay que descartar a las siempre habituales María
Guerrero, Nieves y compañía.
Respecto al resto de categorías, todos
estaremos deseando ver si puede haber algún equipo que le dispute de tú a tú
los partidos al Infantil C, y seguir dándonos cuenta del buen estado del que
goza nuestra cantera.
Como punto final, otras notas características
que como cada año, se repetirán. El equipo de futboleros con las camisetas
blancas, mangas recortadas y números a edding, los piques con los árbitros,
sobre todo a altas horas de la noche, el jugador que no puede jugar, o que
se cae de boca, el que llega muy justo de su lesión, y al final se acaba
resintiendo, los partidos que se acaban jugando con tres, las garrafas de
vinos en los banquillos, las cuentas pendientes entre jugadores, las finales
a las 11 de la mañana con la mitad del equipo, o con los que han llegado
vivos tras lesiones y largas noches. |
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