|
En el capítulo anterior nos
quedamos en el enfrentamiento en semifinales que iba a jugarse entre
Guadalajara y nuestro equipo junior en la Fase Final Autonómica
Guadalajara 2004. Enfrentamiento cuyo vencedor se clasificaría para el
Campeonato de España. Recordamos también que nuestros juniors llegaban
invictos a este partido al haber ganado los 21 partidos que hasta
entonces había disputado. Pero la suerte iba a cambiar en ese encuentro.
Con el pabellón lleno y la
afición volcada con ellos, los juniors de Guadalajara salieron a por
todas desde el primer minuto y enseguida consiguieron una ventaja
inicial fruto del buen juego que estaban realizando. Los nuestros, en
cambio, se vieron sorprendidos por el buen hacer del rival, y no
supieron cómo afrontar la superioridad local. El Grupo 76 Al-kasar se
bloqueó. Las cosas no salían como siempre y además no llegaba esa
reacción que siempre tenía nuestro equipo en los momentos complicados.
Quizá pesó demasiado la
responsabilidad que este partidos conllevaba. Quizá pesó demasiado la
imbatibilidad demostrada hasta entonces. Quizá pesó demasiado jugar
contra toda una ciudad como Guadalajara, cuyo público no dejaba de
animar. O quizá pesó demasiado Pablo Cardero.
Efectivamente, el por
entonces junior de primer año Pablo Cardero, se convirtió en el ídolo
local completando un auténtico partidazo con 36 puntos (5 triples
incluidos) que destrozó literalmente la defensa alcazareña. Parecía que
nuestros juniors no acabarían imbatidos ese año, pero que mala suerte
que tuvieran que caer en el único partido que no podían perder.
Cuando el árbitro pitó el
final del choque y se confirmaba la derrota alcazareña por 72-60, sólo
cabía rendirse ante la superioridad demostrada por Guadalajara, que se
clasificaba para el Campeonato de España, y llorar de rabia por quedarse
a la puertas de un sueño por el que se luchó todo un año.
Éste fue el primer gran
partido entre estos dos equipos que, desde entonces, siempre que se han
enfrentado han propiciado partidos determinantes para el devenir de los
dos equipos.
Acabada ya la temporada para
los nuestros, vino el momento de las despedidas. Despedidas de jugadores
como Leal, Boxi, Pola, Leo y Pedrete, que dejaban la categoría junior
sin conseguir un premio que merecieron después de toda una vida jugando
al baloncesto.
Pero como reza el título de
éste capítulo, después de caerse hay que levantarse. Y ésa fue la idea
que persiguió nuestro club para afrontar la próxima temporada. La
temporada 2004/2005.
En la pretemporada de dicho
ciclo, se pretendía confeccionar un nuevo equipo que pudiera volver a
llegar a una Fase Final Autonómica, y pasar de una vez al Campeonato de
España, que tanto se hacía de desear. Nuestro club se puso manos a la
obra.
En la confección de ese
equipo el primer cambio que se produjo fue en los banquillos. Javi Úbeda
abandonaba el equipo junior para dedicarse exclusivamente a dirigir el
equipo de 1ª Nacional. Su sustituto fue Juan Leal, un entrenador
distinto que después de éxitos en los equipos femeninos quería lograr
algo importante con un equipo masculino. Para ello contó con Paco
Molina, hasta entonces preparador físico del equipo, que daría el salto
a entrenador para dirigir junto a Juan Leal el rumbo del nuevo equipo
junior.
En este equipo jugadores como
Alberto García-Baquero o Yeimon que ya demostraron su calidad como
juniors de primer año en el equipo de la temporada anterior de la que
hemos hablado, se convertían en los líderes del nuevo Junior Regional.
Eso sí, arropados muy bien por la calidad de Miguel Vela, Rubén Galdón,
Javi Conde y Luis Castellanos, que subían como juniors de primer año
para seguir aportando al equipo Junior lo que ya iban haciendo desde
Cadetes.
Las buenas individualidades
que presentaba este nuevo conjunto suponía por una parte un salto de
calidad respecto a otros equipos, pero por otra parte suponía un
problema para unos entrenadores que pretendían por encima de todo crear
un equipo en el que todos fueran importantes. ¿Lo consiguieron?
Descúbranlo en el siguiente capítulo...
|