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En el capítulo anterior nos
quedamos con la duda de si Juan Leal y Paco Molina, los nuevos
entrenadores del Junior Regional, conseguirían confeccionar un buen
equipo para intentar conseguir buenos resultados tras la decepción de la
derrota en semifinales ante Guadalajara.
Duda procedente del problema
que podrían traer las buenas individualidades que presentaba el nuevo equipo junior,
algo que podría ser malo para el objetivo de diseñar un bloque que
jugara en equipo. Es cierto que en un principio esto costó algo, pero
enseguida Juan y Paco lograron crear un clima perfecto y un efectivo
sistema en el que todos los jugadores tuvieran un destacado papel dentro
del equipo. Este sistema se basó en un gran trabajo físico, comandado
por Paco Molina, y en una gran dirección de juego liderada por Juan
Leal. Se predecían buenos resultados con estos entrenadores que eran
capaces de conseguir lo que querían de sus jugadores sin tener que
recriminarlos o menospreciarlos, es más, consiguieron llevarse genial con
sus jugadores sin que eso supusiera una falta de autoridad cuando ésta
era necesaria.
Pues bien, con dicho sistema,
este equipo comenzó la liga tal y como la comenzó el equipo junior
anterior, arrasando. Esta vez si cabe con más mérito, pues la Liga
Junior pasó de ser provincial a ser regional, lo que subió notablemente
el nivel de la competición y de todos los rivales a los que había que
enfrentarse.
Nuestro equipo junior ganó sus ocho primeros
partidos, y lo mejor de todo es que el deseado juego de equipo
estaba funcionando. Los jugadores de mayor calidad, mencionados en el
capítulo anterior, cumplían perfectamente su papel de llevar el peso del equipo
desarrollando todo el potencial de su juego individual para unirlo con
los demás en juego colectivo. Porque en este equipo las rotaciones sí
que funcionaban, y aparte de las individualidades de calidad, había
otros jugadores como Gonzalo, Alex, Parra, Plaza, Ropero o el que les
escribe, que teniendo sus buenos minutos, aportaron un constante trabajo
al equipo, con el que también supieron cumplir su papel.
De esta manera los
nuevos juniors se encontraron en el último entrenamiento antes de las
vacaciones de Navidad con la satisfacción de seguir invictos tras los 8 partidos jugados.
Pero ese entrenamiento fue distinto, se estaba preparando un partido
especial... ¿Adivinan cuál? Efectivamente, ese Domingo nuestros
chicos viajaban a... Guadalajara. El deseado partido por fin había
llegado. Las ganas de revancha y, sobre todo, la importancia que ese
partido tendría en la clasificación (al igual que el partido de este
año, ambos equipos llegaban al choque como primeros y segundos de
grupo), convertía de nuevo el enfrentamiento con Guadalajara en algo más
que un partido.
Después de un largo viaje en
autobús, el Grupo 76 Al-kasar llegaba ese esperado Domingo al San José,
mítico pabellón del C.B. Guadalajara que en la opinión de un servidor es
la mejor cancha de baloncesto de Castilla La Mancha.
El mismo pabellón, el mismo
rival, la misma animosa afición local, muchos de los mismos
jugadores...todo estaba listo para el intento de revancha. Nuestros
jugadores querían salir muy mentalizados para ganar este partido, pero
parece que la intención no es suficiente. Guadalajara comenzó dominando
el partido con una buena defensa y efectivos contra-ataques que los
nuestros no supieron como parar. Se estaba repitiendo lo de la temporada
anterior, Guadalajara iniciaba el choque con gran acierto ante el
bloqueo de juego alcazareño, y eso fue determinante. A pesar de una
ligera reacción de los nuestros en el segundo cuarto, donde llegaron a
ponerse a 2 puntos (la ventaja fue bastante considerable en el
comienzo), el Grupo 76 Al-kasar no consiguió igualar el potencial de
juego que estaba demostrando Guadalajara, una vez más ante su afición.
El partido continuó con la
misma tónica en la segunda mitad, Guadalajara estaba imparable en todas
las facetas de juego, y los nuestros, desconocidos en pista, no podían
hacer otra cosa que aguantar el chaparrón hasta el pitido final. Una vez
conscientes de que la derrota era ya casi segura, nuestros chicos
lucharon por evitar que la desventaja fuera lo menor posible con vistas
a empates posteriores en la clasificación. Pero no era el día del equipo
alcazareño y esto tampoco lo consiguieron. Los nuestros acabaron
perdiendo el partido por 20 puntos, 101-81. Dos palos seguidos ante el
mismo rival en menos de 8 meses.
Tras una nueva decepción
llegaron las Navidades y el merecido descanso liguero. Descanso que fue
muy importante para olvidar esta dura derrota y volver a la liga en
Enero con el mismo buen juego que hasta entonces habían demostrado. Así
fue. Nuestros chicos retornaron a la competición de la mejor manera.
Parece que perder contra Guadalajara les motivó más para seguir
mejorando y eso fue lo que ocurrió. El equipo se mostró más sólido y con
la misma efectividad que en la primera vuelta de la liga. Jugaron los
mismos 8 partidos anteriores a Guadalajara, y volvieron a ganar los
mismos 8 partidos anteriores a Guadalajara.
¿La historia de la primera
vuelta se repetía en la segunda vuelta? Hasta ahora sí, pero quedaba por
ver cómo iba a ser el final de esta historia. Llegaba el último partido
de liga, Guadalajara se desplazó hasta Alcázar para enfrentarse a los
nuestros. ¿Se repetiría también el mismo final? La solución en el
próximo capítulo...
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